lunes, 31 de diciembre de 2012
¡Gracias papá!
martes, 25 de diciembre de 2012
La historia de cómo empezamos a colechar
Soy una de esas personas que no consideraba la opción del colecho y seis meses después no concibo otra cosa. En el post voy a contar un poco qué nos ha llevado a ésta opción ni más ni menos respetable que otras...
La primera vez que coleché fue en el hospital al día siguiente de parir. D no cogía bien el pecho... Llanto, cansancio y dolor de pezones hicieron que llamáramos a una enfermera por si al peque le pasaba algo. Vino una enfermera estupenda que además de ayudarme con la posición me dijo que me calmara, me lo pusiera conmigo en la cama y que descansara. Aquello funcionó...
Ya en casa vi que aquello de levantarse a sacar al niño de la minicuna en cada toma nocturna no era ni de coña operativo. Te despiertas por completo y eso no es lo peor... Lo peor es que el niño también se despertaba por completo. Toma de una hora mínimo y además había que esperar para volverlo a poner en la minicuna porque si no se volvía a despertar. Total que de 8 horas con suerte dormía 3. Conclusión: Esto no es viable....
Empecé a ponerlo conmigo en la cama mientras le daba el pecho. La mayoría de las veces me dormía y sólo me despertaba cuando volvía a pedir. El miedo de "no lo chafaré" se fue solito porque me di cuenta de que aún dormida era perfectamente consciente de que D estaba ahí.
Prejuicios salvados y experiencia positiva en lo relativo al sueño me hicieron decidir finalmente que aquella debía ser muestra manera de dormir. Lo hablé con el papá de la criatura y pactamos que así dormiríamos. Al plantearnos el " hasta cuando" ambos tuvimos claro que el plazo lo pondría D.
Desde entonces en la cama somos tres... Y he de decir que lo que empezó siendo una solución de conveniencia "sueñil" se ha convertido en una experiencia estupenda. No sólo duermo muchísimo aún teniendo un niño que demanda varias tomas nocturnas, sino que además tengo un sueño de calidad, tranquilo... Sin desvelos de levantarme para ver si está bien. Sé que lo está porque está pegadito a mi. Abrir los ojos y encontrarse esa mirada limpia y sonriente... o esa carita de paz, tranquilidad y seguridad máxima si aún duerme... no tienen precio.
Sé que la moneda tiene otras caras. Muchos me dicen que no lo sacaré nunca de la cama.... Que no dormiré cómoda. Cuando me dicen esas cosas respondo que duermo cómoda y tranquila y que el día que me pida dormir en su cuarto igual le pido un huequito en su cama porque la que no voy a poder dormir soy yo :-)
Fuera de coñas.... Defiendo el colecho como la forma de dormir que a nosotros nos ha funcionado. No creo que sea mejor ni peor que otras formas de dormir. Simplemente es la nuestra. Dulces sueños!!!!