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miércoles, 23 de julio de 2014

El día que nacimos (Cara B)

Hace eones que no escribo.... Lamentablemente escribir en el blog está a la cola de mis prioridades y al final siempre hay algo que hacer antes. La vida de una madre que trabaja fuera de casa en jornada completa con un niño de 2 años al que quieres dedicar todo tu tiempo libre (que es muy poco) es complicada y está llena de culpa.... Pero en fin, que de esto no va el post...

Hasta hace muy poco creí que aunque en mi parto había vivido experiencias no deseadas lo había sanado de alguna manera con el resultado. Últimamente muchas cosas se han removido al respecto... Primero con el módulo de Cuidados Madre Canguro que estoy haciendo con la formación de Asesoras Continuum Mimos y Teta y después con el relato de parto de una gran amiga y comadre a la que envío un abrazo enorme desde aquí... Y me he dado cuenta que de sanar nada, más bien el resultado contribuyó a que ocultara el dolor que me provocaba el resto.

Hay una cara B que he estado ocultándome todo este tiempo y que aún me duele... Me duele porque hay muchos porqués que no se resolvieron y que me temo que jamás se resolverán. Esta versión "cara B" la cuento porque creo que necesito hacerlo. En los últimos tiempos he descubierto que escribir cómo me siento me ayuda a controlar mi mente y a cambiar mi manera de enfocar lo negativo. Así que ahí va mi parto en versión "cara B". Aquí se puede leer la versión oxitocínica y aunque no lo crean, es el mismo parto.

Mi parto se inició espontáneamente. Fue una rotura de membranas en la semana 39 + 5.... Nunca sabré si realmente fue espontáneo o algo forzado. Unas semanas antes fui a la revisión con mi ginecóloga. Lo clásico, ya tienes las piernas hinchadas, muy poca paciencia y desde que entras en la consulta hasta que sales sólo hay quejas de "me duele aquí", "tengo las piernas hinchadas", "la acidez", "no puedo dormir". Hoy por hoy me entristece recordarme así. No supe disfrutar mi embarazo. No sólo del final, tampoco de los inicios con tanto miedo... tuve mis razones, que ahora no van al cuento, pero así fue, y hoy al recordarlo no recuerdo el embarazo con la alegría con la que quisiera hacerlo. Y me duele hacerlo porque ahora lo veo de otra manera.

Volviendo al origen de post... El caso es que la ginecóloga me hizo un tacto que yo desconocí que tuviera la pretensión que tenía. También desconocí las implicaciones... Me hizo una maniobra de Hamilton. Por aquel entonces yo no tenía ni idea de qué era eso y simplemente pensé que sería necesario hacerlo y que era normal que doliera así.... Qué equivocada estaba... Había leído mucho sobre el parto pero no hasta ese punto y permití que me hicieran esa maniobra. El resultado es que el parto no se desencadenó, pero unos días más tarde expulsé el tapón mucoso y comenzaron varios días de contracciones que iban y venían. Ya no eran como las que había tenido hasta ese momento, eran distintas y a ratos se mantenían durante horas de manera regular para luego marcharse.

Finalmente después de más de una semana tras la maniobra de Hamilton un día que había comenzado con un ligero sangrado y en el que por lo general había sentido que algo era distinto, la bolsa se rompió. Era de noche. Unas horas antes sentí que necesitaba la soledad y la oscuridad y me fui a acostar. Tenía contracciones. Muy distintas a las que había experimentado hasta ese día. Todo me indicaba que ya llegaba el momento. Estaba nerviosa, ansiosa, alegre, asustada... todo eso junto. Pero tranquila, confiando, porque nunca me dio miedo el dolor y nunca lo negativicé. Ya sé que unos sentimientos contradicen a otros pero yo creo que por todos se pasa en un parto, y más en un primer parto en el que todo lo que "sabes" sobre el proceso de parto es condicionado o por la literatura o por las experiencias que escuchas a tu alrededor. 

Al romper la bolsa se me vino el mundo a los pies. Tenía exudado positivo y aunque el líquido era claro me habían asustado mucho con el tema del exudado y la necesidad de ir sin prisa pero sin pausa al hospital. Más miedo.... Y porqué se me vino el mundo abajo, pues por una de las palabras que más miedo da cuando una va a parir y ha leído algo más que el "Qué se puede esperar cuando se está esperando" es sin duda la palabra PROTOCOLO. Me había informado del protocolo del único hospital público que atiende partos en mi provincia y resulta que en caso de bolsa rota con exudado y sin dinámica de parto lo que tocaba era una inducción. Más miedo... Todo ese miedo junto lo que produce es adrenalina por un tubo. La adrenalina inhibe a la oxitocina, principal hormona durante el parto, con lo que el resultado es justo lo que me pasó a mi... se paró.

Así es que voy con mi miedo, mi adrenalina a tope, mi oxitocina bajo mínimos, mi bolsa rota y mi exudado positivo al hospital. Comprueban que la bolsa efectivamente está rota, no hay dilatación (tacto nº 1) y  me ponen monitores. Al comprobar que no hay dinámica me dicen que me van a mandar directamente a paritorio para una inducción con oxitocina exógena. Esto implica que me pondrán una vía y monitorización interna. Hasta aquí me dicen... ahora es donde me dan la posibilidad de elegir.... ¿Quieres analgesia?. La respuesta, un NO. ¿Porqué voy a ponerme analgesia sin saber si realmente puedo llevar el parto sin ella?. Las inducciones no son como un parto normal, la intensidad de las contracciones es elevada desde el principio, las contracciones son mucho más seguidas... Pero es tu decisión... Muy bien, era de las únicas decisiones que había podido tomar hasta el momento. También pude decidir quedarme en casa y esperar, pero el miedo a que al peque le pasara algo me pudo.

Otro tacto (tacto nº 2)  tras 12 horas de contracciones. El peque lleva ya 2 bradicardias. En una incluso vinieron los neonatólogos. Cortaron la oxitocina y volvieron a ponerla en menor dosis cuando ya hubo recuperación del ritmo cardiaco. Fueron dos sustos. Más adrenalina... ya total.... No dilato (oh, qué sorpresa, como en el 90% de las inducciones... perdón, la vena irónica es irreprimible). 16 horas en paritorio, dilatación 0, borrado del cuello 60%. Viene la tocóloga y me dice que me dan 6 horas más... Si tras 6 horas no hay avance es posible que haya que hacer cesárea o si en algún momento el peque sufre también. Si no tengo epidural y hay que hacer una cesárea de urgencia hay que poner anestesia general. Más miedo... a no poder hacer piel con piel, a no poder ni siquiera verle la cara, a que me abran en canal ¡yo quiero parir! a que lo separaran de mi y lo dejaran solo en una incubadora.... ¡No! ¡!no! ¡no! ¡no!.... Lloré durante mucho tiempo. Todos intentaron consolarme pero yo sólo escuchaba a mi miedo. Hasta ahí al menos hubo algo que controlé.  Desde ahí nada... Accedí entre lágrimas a ponerme la epidural por miedo, sólo por miedo.... más adrenalina.

Tras la epidural resignación e indolora espera... Esperando a esas 6 horas... Un rato después otro tacto (tacto nº 3, este de pura desesperación, solicitado por mi por saber si estábamos igual, y lo estábamos). Litros y litros de suero con antibiótico, epidural, oxitocina exógena...

Luego llegó el milagro, otro tacto (el nº 4) evidenciaba avance... de ahí en adelante me quedo en la versión del "otro" parto. Con la pena de que lo que quedaba de epidural no me dejara sentir del todo ni tener libertad para parir como me pidiera el cuerpo, simplemente porque no me lo pedía apenas...

Y esta es la historia de un parto con un final de película americana (heróico, bonito) pero con una trama en la que se quedaron muchos porqués en el camino...

Y después de esto muchas preguntas ¿Porqué induces un parto en el que el bebé no da ningún signo de sufrimiento y la madre está perfectamente? ¿Porqué lo haces aún cuando la evidencia científica no da la razón a tus PROTOCOLOS? ¿Porqué lo haces cuando además tu propio hospital ha decidido cambiar el PROTOCOLO y si hubiera parido justo 24 horas más tarde no hubiera sido una inducción? Que alguien me diga... ¿porqué?

En definitiva esta es la historia de cómo un parto normal que se había iniciado espontáneamente, con una madre sana, un bebé sano, con un embarazo controlado, en posición cefálica y que únicamente era de riesgo por una prueba que en otros países ni se hace... se puede convertir en un sufrimiento de más de 20 horas de incertidumbre, con una enorme posibilidad de terminar en cesárea como lo hacen la mayoría de las inducciones con todas las implicaciones que eso tiene.... ¿Realmente era necesario? Yo hoy por hoy sigo sin entenderlo. Invito a quien me lea y sienta que tiene alguna explicación razonable para ello lo haga. En su día nadie me dijo nada más razonado que.... Lo hacemos por PROTOCOLO...

Gracias por el ratito que has empleado en leerme... hoy tengo una espinita menos.

martes, 21 de mayo de 2013

Por favor NO molesten: Estamos de parto

Tengo el blog abandonado, lo sé.... soy consciente, pero es que tengo un peque a puntito de caramelo para caminar, que además se ha puesto malo y hemos estado en la clásica semana del moco colgando+fiebre+tos (pack completo).

No quiero que se me pase la semana sin hacer mención a la Semana Mundial del Parto Respetado. Con motivo de ésta semana son muchos los actos que se realizan para promover que recuperemos el control que nunca debimos perder sobre nuestros propios partos. Me considero una de esas mujeres que elegimos pasar por nuestros embarazos, partos y maternidades de manera consciente. Informándonos, decidiendo y empoderándonos... Mucha gente, no lo entiende... De hecho mucha gente lo interpreta como una especie de "jipismo" absurdo que reniega de los avances médicos... Yo soy de las que pienso que afortunadamente existen avances médicos que hacen que se salven vidas de madres y peques que antaño se perdían, pero que se ha estandarizado el "abuso" de estos avances médicos para todas las situaciones de parto. Y es que cuando las cosas van bien, no hay que tocarlas, no hay que hacer nada. Hay que ser pacientes, dejar al cuerpo.... y si llegado a un punto de peligro, el cuerpo no ha hecho, actuar.... Nada es NADA.... ni ruido, ni hablar, ni luz excesiva ni nada de nada... hay que dejar parir. Me gusta mucho el eslogan de la semana mundial del parto respetado porque es tan simple como eso "No Molestar".

 
Mi parto fue un híbrido... En todo momento se me comunicó lo que iba a pasar, se me impusieron protocolos hospitalarios a consecuencia de tener exudado positivo + bolsa rota y tuve elección en aquellas cosas que no iban impuestas en el protocolo, como el uso de la epidural o el poder moverme y parir en la posición que quisiera. En otros países, incluso en otras comunidades autónomas, sé que el hecho de tener exudado positivo y romper bolsa no implican una inducción automática, pero aquí sí.... Esa es la parte que me chirría de mi parto, que si hubiera caído en otro punto del mapa quizá mi cuerpo hubiera tenido tiempo de seguir un proceso natural, no intervenido... Y sin embargo, no lo tuve. Me chirría que se use un fármaco tan sumamente peligroso como la oxitocina sintética tan libremente... cuando en otros países por tener exudado positivo no se hace absolutamente nada. Como creo que la mejor manera de que las cosas cambien es concienciándonos de que pasan cosas que no deberían pasar y contando nuestros partos, invito a mis lectoras a contar sus relatos de parto. Si alguna mamá bloguera lo desea enlazaré el relato de parto que tenga publicado en su blog.

Empiezo publicando el mío... con el deseo de que si hay un próximo pueda ser completamente respetado...

El día que nacimos (Parte 1)
El día que nacimos (Parte 2)

Y aquí la lista de partos de blogueras amigas:

El parto no respetado de Bea, de  Nicolás tiene dos mamás

Lo dicho, la que se anime a unirse que me mande un correo a deinformaticamama@gmail.com o que ponga un comentario con el enlace a su post de parto y lo añadiré gustosa al post.


jueves, 21 de marzo de 2013

El día que nacimos (Parte 2)

Seguimos pues con el relato del parto de D...

Como decía en la Parte 1, tras la epidural ya no volví a sentir ni la más mínima molestia... nada de nada... Lejos de parecer un alivio para mi fue una desilusión, una derrota... estaba completamente lanzada a vivir el parto completamente, pero el miedo a no poder vivir ese momento en el que por fin pones piel a tu peque me pudo... Tras la epidural (que fue aproximadamente a las 16 horas de entrar en paritorio) me comentaron que me daban seis horas más para volver a examinar la dilatación (salvo complicaciones). Esas horas fueron raras... cambios constantes de postura porque el peque bajaba pulsaciones, se acabaron los paseos y la pelota.... y por lo general caí en un momento muy pesimista en el que me veía ya rajada en canal y sin vivir aquella experiencia que tantas veces había recreado en mi mente durante varios meses.

Las cinco horas se convirtieron en seis, porque el equipo de tocólogos de guardia estaba en una cesárea de urgencia (era la noche de la final de la Eurocopa 2.012 y estaba la cosa un poco revuelta). Poco antes de éstas seis horas se despedía mi matrona por el cambio de turno (la segunda), deseándome toda la suerte del mundo y que la cosa por fin caminara (lo dicho, un ángel). Llegó un matrón. Muy dulce también, hablaba siempre muy bajito, pero de alguna manera la complicidad con un hombre es algo distinta... no sé... Me preguntó que cómo estaba, le dije que nerviosa... y me dijo que esperaríamos a que vinieran los tocólogos a valorar la situación... Yo creo que desde que me vieron a las 12 horas de parto sin dilatación ya me habían marcado todos con la C escarlata...

Por fin vienen los tocólogos... La tocóloga de guardia con otros dos más.

Inciso: Sí, ya sé que si empezamos a contar gente me ha visto la matrícula medio país...

Mientras me examina veo que sonríe (era una tía muy simpática)... y me dice... por fin ésto camina... estás de cuatro centímetros... Me entró un subidón... Le pregunto que si eso significa que nos libramos de la cesárea y me responde que no me lo puede asegurar pero que pinta bien, que si me veo con ánimos... le digo que por supuesto!!! Me dice que en cuatro horas me vuelven a examinar y volvemos a decidir qué hacer. Le digo al papá que se vaya a cenar algo, porque la cosa sigue apuntando para largo.

Al poco tiempo se acaba la dosis de epidural y le digo al matrón que no la renueve, que como ya tengo el pinchazo hecho y si fuera necesaria más adelante que pusieran más... Me dice que sin problemas, que lo que yo vea. Ya con el papi fuera empiezo un proceso de pensamiento positivo... Vamos a poder peque!!! vamos a poder!!! me decía a mi misma y de paso D que escuchara también...

Mi matrón se va a cenar algo y se queda otro matrón que está entre otro paritorio y el mío. No había pasado ni media hora y comienzo a sentir aparte de las contracciones (muy tímidamente) unas ganas de empujar enormes.... Me revuelvo porque estoy incómoda y le digo al matrón que se había quedado que tenía ganas de empujar... Sonríe y me dice que no puede ser, que no ha pasado ni media hora desde que me vieron. Le respondo que no sé si es posible o no, pero que yo tengo ganas de empujar y voy a hacerlo. El hombre ve que la cosa va en serio y se acerca a la camilla. Yo estaba de lado y levanté la pierna. Mientras el cuerpo me pide empujar, le hago caso y él allí mirando el asunto... Me dice chica que estás en completa! Voy a avisar a tu matrón que vamos ya con el expulsivo. Yo le digo ya más en otro sitio que allí... por favor avisen al papi que ha salido a cenar! Y allí sigo empujando pero con cierta contención...

En nada viene mi matrón y el papi que entra asustado porque no se esperaba que lo llamaran por megafonía. Yo ahí perdí bastante el control de lo que pasaba a mi alrededor. Estaba a lo mío, empujando como si me fuera la vida en ello en cada contracción, sabiendo que ya era inminente ver al peque.... No recuerdo cuánto tiempo duró el expulsivo. Más bien recuerdo que fue bastante breve... Mientras la tocóloga en la puerta me sonríe, una sonrísa de esas que te dicen cosas... ésta me decía ¡bien lo has conseguido! Sí, el peque y yo lo habíamos conseguido!!

Un buen pujo y me dice el papi que ya ve la cabeza!!! El matrón me dice que otro más y que pare cuando él me indique... Llega el siguiente pujo y noto perfectamente cómo sale su cabecita... Otro pujo más y noto el vacío... Una sensación de alivio... Lo siguiente... D en mi pecho, mirándome con aquellos ojos inmensos, con ese olor a vida... y en ese momento el mundo se para... No recuerdo nada durante un tiempo, sólo su cara. No se me olvidará nunca ese momento. Lo abracé y me enamoré directamente de él...

Luego, antes de pasar a la zona de puerperio... alumbramiento de la placenta y sutura de desgarro perineal sin mayores complicaciones. La placenta, maravillosa, sobre todo si piensas que es un órgano que tu cuerpo ha creado él solito para dar alimento a tu peque durante éstos meses. Es alucinante!

Ya luego a puerperio. Me quitan todas las porquerías que me han puesto durante el parto. Al final 23 horas... Ya ahí teteamos por primera vez...

Nunca olvidaré ese día, a pesar de que fue por momentos, angustioso. No olvidaré nunca esa primera mirada, ese olor, su piel, sus manitas, esa primera vez que se agarró al pecho para tomar su alimento... Ése día nació D y volví a nacer yo. A partir de ahí nada ha sido igual. Dejé de ser yo para ser nosotros. Hoy por hoy, casi 9 meses después, me sigue pareciendo que fue ayer. Lo recuerdo con mucha nostalgia por una parte y con la decepción de que las cosas no pudieron ser como yo las imaginaba. Esa es nuestra historia... la del día que nacimos :)



miércoles, 20 de marzo de 2013

El día que nacimos (Parte 1)

Llevo tiempo queriendo echar la vista atrás y escribir sobre el parto. No fue el parto soñado. No pude elegir lo que quería... Pero aún así cada vez que lo recuerdo se me dibuja una sonrisa. Ése día D vino al mundo a cambiarnos la vida del revés y todo empezó así...

Era un sábado... Me desperté y al ir al baño vi que manchaba. Nada alarmante. Estaba a dos días de cumplir las 40 semanas y hacía una semana que había soltado el tapón mucoso. La fiesta empezaba... Tenía contracciones esporádicas desde hacía días. A veces la cosa se animaba y estaba dos horas con contracciones cada 10 minutos o menos. Pero luego se paraba. Todo estaba preparándose para el gran momento...

Fui de esas pre-mamás que devoraban libros sobre el embarazo, parto y lactancia... Sabía que quería un parto natural. Nunca temí el dolor y estaba decidida a vivir mi parto plenamente. Había decidido parir en un hospital público que tenía un paritorio para parto natural estupendo, con bañera. Había ido a una visita que organizaba el hospital para que las futuras mamás conocieran los paritorios. Todo indicaba que no existiría ningún problema para cumplir con mis deseos, pero surgió un inconveniente. El exudado salió positivo. Me informé del protocolo para mi caso. Si la bolsa se rompía se acababa el parto natural. De hecho directamente perdía la posibilidad de parir en el paritorio que había elegido... Me decepcioné inicialmente, pero pensé que aunque no pudiera ser allí lo viviría igualmente como lo tenía pensado.

Volviendo a ése sábado... El día transcurrió tranquilo. Paseo con el papi y ya sobre las nueve tras cenar sentí ganas de estar tranquila y a solas. Le dije al papá que me iba a acostar y me puse en la cama a oscuras sin ninguna intención de dormir... Al poco tiempo comencé a sentir contracciones. Eran distintas a las de otras veces. Tiraban hacia la espalda. No dolían gran cosa, sólo eran algo molestas... Pasaron las horas y las contracciones no paraban. El papá vino a acostarse y le dije que el momento se acercaba, que llevaba ya un buen rato con contracciones y que iba al baño y a la vuelta contaríamos la frecuencia. Me levanté y con el segundo paso se rompió la bolsa. Mierda... Justo la situación que no quería que sucediera... Me habían dicho que al tener el exudado positivo si la bolsa se rompía tenía que ir al hospital sin demorarme por el riesgo de infección del peque (luego he leído mucho sobre el tema y realmente la cosa no es así, pero eso da para otro post). El líquido era claro, así que aunque había que ir no era necesario darse una carrera. Me cambié y fuimos al hospital.

Una vez allí me pasaron dentro y esperé a que un tocólogo me valorase. Las contracciones desaparecieron... Demasiada adrenalina por la rotura de la bolsa y lo que suponía... Al explorarme ven que no hay dilatación (ceropataterooooo), pero al haberse roto la bolsa con exudado positivo el protocolo dicta una inducción con oxitocina sintética :(. Primera decepción... Me pongo un camisón y me pasan directamente al paritorio que será testigo de las próximas 23 horas de mi vida... Ahí ya el protocolo dichoso me dio una torta de narices. Monitorización fetal interna, vía para suero y oxitocina... No me faltaba ni un cable para mi "parto natural". Bueno sí, la epidural... Me advirtieron de que las contracciones que produce la oxitocina sintética son más dolorosas. Les dije que ya veríamos, que por el momento no quería ponérmela. Entra el papá por fin y nos explican que me empiezan a poner la oxitocina y que cuando empiece a tener contracciones regulares y de buena intensidad contaremos doce horas hasta que valoren de nuevo la dilatación. A las 04:00 ya las contracciones eran cada 5 minutos aproximadamente. Duraban un minuto y tenían una intensidad buena. La matrona nos informó de que a las 16:00 valorarían de nuevo la dilatación, a menos que hubiera algo antes. Yo seguía muy tranquila. Las contracciones sólo molestaban. Era soportable. A las 9 de la mañana cambian el turno y viene al paritorio una nueva matrona. Isabel, un ángel. Máximo respeto. Habló conmigo sobre lo que había pasado hasta el momento y se ofreció a traer una pelota para sentarme y ayudar a dilatar. Me invitó a moverme y caminar dentro de la limitación impuesta por la monitorización y la vía... Luego permaneció en el paritorio siempre en segundo plano y atenta a lo que necesitase...

No recuerdo la hora pero las contracciones se comenzaron a endurecer. Dolía... Aún así podía con ellas... El papá me ayudaba mucho haciendo masajes en la espalda. Había preguntado a la matrona cómo interpretar el monitor de contracciones y así veía cuándo era el momento sin necesidad de preguntarme. A las 16:00 se cumplían las 12 horas. Al examinarme, la matrona me dice que no hay dilatación e informa a la tocóloga de guardia. Me dicen que me dan 6 horas para ver si arranca la dilatación. Si no progresa me harán una cesárea... Me vengo abajo. Mi parto natural no sólo se había convertido en una inducción sino que podía llegar a convertirse en una cesárea... Lloro... Durante mucho tiempo, no podía parar... Me dicen que si en algún momento hay que hacer cesárea de urgencia y no tengo epidural tendrán que ponerme anestesia general. El miedo a no ver a D nacer me invade y les digo que me la pongan... La matrona me seca las lágrimas y me coge las manos mientras me pinchan... Un rato después ya no siento nada...

Continúa en Parte 2