martes, 9 de julio de 2013

Guíaburros para el día a día con pañales de tela

Que no se ofenda nadie con el título que guíaburros es el típico palabro que usamos en informática para referirnos a los manuales sencillitos. Advierto que para cualquier usuaria habitual de pañales de tela, está guía es completamente inútil y además un tostón. Advertidas quedan pues.

Desde que D tenía unos dos meses y algo nos aventuramos en el mundo de los pañales de tela. No fue algo que nos planteáramos a priori por una convicción previa, sino más bien fue fruto de la curiosidad por probar algo que parecía tener sus ventajas en muchos aspectos (y las tiene). En el porqué usar pañales de tela y en cómo escogerlos o cuántos tener no voy a entrar en éste post porque la cosa ya de por sí tiene su miga y además hay mil artículos escritos por ahí que lo cuentan mucho mejor de lo que lo contaría yo. El post de hoy va de cómo es nuestro día a día usando tela.

Parto de una premisa, y es que los pañales de tela dan más trabajo que los desechables. Esto una realidad y no voy a decir lo contrario, pero quizá la creencia es que dan mucho más trabajo del que realmente suponen, así que lo mejor es ir a lo práctico para contarlo. Vamos al ajo!

Partimos de que le cambiamos el pañal al peque. Nosotros usamos pañales todo en dos (absorventes separados de cobertor), así que en el mejor de los casos reutilizamos cobertor y si no pillamos todo el pañal nuevo. A veces, en alguna siesta del peque monto pañales y dejo la cesta con todos los pañales muy bien puestitos, pero esto es casi ciencia ficción, así que lo normal es tenerlos despiezados en unos cestos que tengo donde lo solemos cambiar y se montan en directo. 

¿Qué hago con el pañal sucio?

Lo desmonto y separo cobertor de absorbentes y forro y así los dejo listos para el lavado. Si sólo se ha hecho pis conservo el forro y lo pongo para lavar (aguantan dignamente dos o tres lavados, luego los tiro). Los de caca directamente los tiro porque no me apetece quitarles la caca y demás (es pura vagancia, también se pueden lavar si se quiere). Enjuago el absorbente (hasta hace nada no lo hacía , pero tenía algún que otro problema de olores con la llegada del calor)... y finalmente todo al cubo. El cubo es un cubo normal de plástico con tapa. Si no eres muy apegado al comercio nacional, en los chinos son baratillos. Yo, que soy más de dejar los dineros al comercio local, lo he comprado en el todo a 1€ del barrio. Importante la tapa por higiene y evitar olores. El cubo tiene ésta pinta:


¿Y ahora?

Pues queda repetir la operación durante dos días e ir acumulando en el cubo. Es importante no pasar más de dos días sin lavar porque aumentan las posibilidades de hongos y proliferaciones varias. También es importante no acumular muchísimos pañales porque luego no se lavan bien al no tener buena movilidad en el tambor de la lavadora. Si no se lava a los dos días tranquilas, que no empezará el apocalipsis (eso es al tercero), pero es mejor no pillarlo como costumbre.

Bien, ya han pasado los dos días y tengo mi cubo listo para el lavado ¿Y ahora?

Pues ahora pillas el cubo y tal cual lo vuelcas a la lavadora. Lo primero es hacer un aclarado previo en frío para quitar los residuos antes del lavado. Lo de hacerlo en frío es porque el calor fija los olores y no es plan. En mi lavadora hay un programa para hacerlo. No uso el aclarado que viene incluido en otros programas porque lo hace a la temperatura del programa y no es ésta la intención.

Vale, aclarado terminado... ¿Y ahora?

Ahora toca el lavado y es el momento de que si tienes algo más que quieras lavar, lo metas. Es importante tener en cuenta que lo que metas se va a someter a las condiciones de lavado de los pañales, y no al revés.

¿Vaya guarrada no?

¿Y porqué guarrada? Hemos hecho un aclarado previo precisamente para que no lo sea. Aunque los pañales no estén limpios aún, ya no tienen residuos indeseables. Probablemente la ropa interior usada que metas tendrá más de guarrada que ésto a éstas alturas.

Bueno, ¿y cuáles son las condiciones de lavado?

Cero suavizante (esto si es motivo de que se inicie el apocalipsis). El suavizante se fija en el tejido y le quita toda la absorvencia. Es como la criptonita para Superman... Si hemos cometido ese error hay solución, tampoco vamos a tirar los pañales por ello. Aquí os la cuenta Eloísa. En lo relativo al detergente hay dos premisas; la primera es echar la mitad de la mitad de la mitad de la mitad de lo que recomienda el fabricante,  y la segunda comprar el detergente más barato del súper, porque será el que menos aditivos (blanqueates, perfumes, enzimas) lleve y por tanto el más edecuado para los pañales. No voy a poner marcas, pero la que quiera saber que me envíe un correo y le cuento encantada. Añado que hay detergentes específicos para pañales. Son más caros pero van genial. Yo personalmente uso uno y lo recomiendo, merece la pena porque dura un montón.

Oye y... ¿No se quedarán sucios con tan poco detergente?

Pues eso es lo que quieren que pienses los fabricantes de detergentes, igual que el hecho de que si compras un detergente que trae una tía del futuro la ropa te va a quedar más limpia... pero no, de hecho abusamos muchísimo en el uso del detergentes para lavar la ropa. Eso nos obliga a tener que usar suavizante para desacartonar los tejidos tiesos por la acumulación de jabón que se queda pegado en ellos... Y vuelta a empezar. De hecho, deberíamos por norma lavar con mucho menos jabón. La ropa queda infinitamente mejor.

Bien, vale... Nada de suavizante y poco detergente ¿y a qué temperatura?

Pues a la que suelas lavar. Yo lo hago a 30ºc o 40ºc. Según me dé.

¿Algo más?

Pues como toque personal bajo un poco las revoluciones de centrifugado al programa de la lavadora (a 600 rpms). Ésto es básicamente por la durabilidad a la larga de los pañales, pero tampoco es que sea estrictamente necesario, es más bien una manía de una.

¿Y para secarlos?

Si tienes la opción lo ideal es secar al sol. Es cierto que los absorbentes tardan en secar, pero para eso lo idóneo es tener suficientes como para respetar el ciclo de dos días. Si no tienes tantos también puedes lavar con más frecuencia. El sol es el mejor quitamanchas que existe, de hecho es la única manera en la que he conseguido que salgan las clásicas manchas de fruta de la ropa del enano cuando un cacho de algo que mancha mucho se cuela rebeldemente por el babero. Para tender yo tengo un pulpito, adquirido en el mismo sitio que el cubo, para que no ocupen mucho espacio, que tiene ésta pinta:


Oye... ¿Y si no tengo la suerte de vivir en Canarias sino en Mordor?

Pues espero que en Mordor haya secadoras... Los cobertores se secan muy rápido en un tendedero, incluso en Mordor porque precisamente el fin para el que están hechos hace que no absorvan mucha cantidad de agua, pero los absorbentes quizá sea mejor meterlos en secadora en éste caso. Una puntualización, si usas absorbentes de los que llevan elástico hay que tener en cuenta no tirar de ellos cuando aún están calientes de la secadora para que no se deterioren.

Truquito para los no habitantes de Mordor: Si tiendes al sol, tras recogerlos se les puede dar un golpito de secadora de unos minutillos y quedan suaaaves!!

¿Después de todo esto queda algo más?

Pues ya volver a montarlos y ponerlos en un culillo a que los use. A pesar de que así leído parece un montón de tiempo, no lo es... Sumemos:

Quitar pañal, enjuagarlo y meterlo en el cubo = 1 minutillo de nada x Nº de pañales usados (Puede que con desechables tardemos 30 segundos, pero puede sumar el tiempo en el que bajas a la calle a tirar la basura y compensamos)

Poner la lavadora = 1 minutillo medido con calma (Como también puedes aprovechar para meter otras cosas, tampoco supone mucho tiempo extra)

Tender los pañales = 5 minutos (para mi con diferencia es en lo que más se tarda)

Recogerlos = 2 minutillos incluyendo colocarlos en su sitio

Montar un pañal = Cerocoma, y cuantos más montes más rápido

Colocarlo = Depende del culillo al que vaya destinado, que alguno se resiste ;)

Ahora en serio... ésta es más o menos la manera de llevarlo que tenemos en casa. Hay muchísima información por ahí colgada. Os recomiendo que le echéis un vistazo a los blogs de Eloísa (Una maternidad Diferente y Culitos de Tela). No conozco a nadie que sepa tanto de pañales como ella. También si tenéis ocasión, da una o dos charlas al mes online de "Introducción a los pañales de tela", miraoslo en los Eventos programados de Oh! La Luna. No perdáis la ocasión de asistir a una porque son estupendas.

martes, 2 de julio de 2013

Un año de amor



Tal día como hoy, hace un año empezaron a cambiar muchísimas cosas en mi vida. Hoy hace un año nacía D y sin saberlo sería el principio del cambio más grande que he experimentado nunca. Antes de ser madre todo el mundo te dice que la vida te va a cambiar, que se acabó esto y lo otro… todo superficial, pero nadie te dice que no sólo cambiarán tus rutinas, sino que todo en ti será distinto a partir de ese día.


Hoy quiero hacer el recopilatorio de lo que para mi ha sido éste primer año con todas sus alegrías , tristezas y temores, porque no todo es siempre precioso ni siempre tan horrible como muchos lo describen. De cualquier manera creo que es algo muy personal y cada mamá y bebé  escriben su propia historia . No creo que haya dos maternidades iguales… Éste, a grandes rasgos y dejándome seguro alguna cosa atrás, ha sido el primer año de la mía:


Ha sido el año en el que descubrí el amor a primera vista. Sí, existe, lo viví cuando aún éramos uno, cuando nos tocamos, olimos, escuchamos y miramos por primera vez… cuando se paró por unos minutos el tiempo, ahí lo descubrí y aún me dura ese flechazo.


Ha sido también un año de lactancia. Complicada al principio. Grietas,  lágrimas, desesperación y  porqué no admitirlo… también dudas…  Una minúscula “telita” en su lengua no diagnosticada en el hospital nos separaba de la felicidad, y gracias al grupo de apoyo a la lactancia por fin vimos la luz (especialmente yo). Hoy por hoy creo que no puede haber una unión tan especial e indescriptible como la de una madre y su hijo en la teta. Momentos preciosos de miradas con ojos que hablan, caricias, complicidad, canciones, pellizcos con mini deditos, mordidas con dientes recién estrenados, cosquillas en los pies, risas, ojos borrachitos tras una tetada y unas gotitas de leche cayendo por la comisura de sus labios, manotazos, patadas al sacaleches (la competencia como dice papá informático)… todo eso es nuestra lactancia.  Bueno  y no tan bueno… pero no lo cambiaría por nada, incluso los momentos del principio han sido necesarios para llegar a donde hemos llegado. Disfruto mucho ayudando a otras madres y quizá es porque sé en carnes propias que tras la tempestad puede haber un paraíso y merece la pena intentar llegar a él.


También he conocido la angustia… la primera vez cuando le cortaron el frenillo sublingual y entré con él al quirófano con apenas un mes mientras le agarraba las manitas y le acariciaba diciéndole que mamá estaba allí con él. Después de un momento así… todo te tiembla, lloras una vez pasado todo para liberar toda esa tensión, porque a pesar de que no le iba a pasar nada no puedes soportar ver que experimenta cualquier dolor o sufrimiento. Es tu cría, por instinto la proteges y su dolor es el tuyo. Después de eso virus, fiebre que viene y se va, mocos eternos, dientes que salen y molestan demasiado. Horas de teta y muchos mimos para acompañarlo, no sin pensar que te cambiarías por él si fuera posible.


Otro gran descubrimiento ha sido el porteo. Antes de ser madre no me planteaba la posibilidad de llevarle siempre pegado a mi. Ya al final del embarazo me resultó atractiva la idea… y hoy por hoy no concibo el día a día sin llevarlo conmigo a todas partes. Cuando pasen éstos años de porteo, quedarán siempre en mis recuerdos (y espero que también en los suyos, aunque sea muy al fondo) los largos paseos de horas y horas caminando viendo gente… viendo el mundo en primera persona, charlando con algún conocido que nos encontramos, de compras en el súper, en la frutería…  siempre disponible, siempre segura yo y seguro él, porque ambos experimentamos la tranquilidad de oírnos respirar, hablarnos (sí, él suele responder) y olernos continuamente. Lo que empezó por ser algo práctico se ha terminado convirtiendo en una nueva pasión para mi.


 También descubrí  la importancia del grupo. Lo importante que es no estar ni sentirse sola en esto. Lo importante que es relacionarse con gente que vive lo mismo que estás viviendo tú, cada una a su manera, pero todas madres… Gracias a mis tribus por acompañarme en éste proceso tan bonito, gracias a las amigas que siempre están ahí por facebook o whatsup para escuchar un desahogo o ayudar cuando se necesita. Gracias amigas porque éste año no habría sido igual sin vosotras. Os quiero!


Oooh me olvidaba del colecho… Quién me lo iba a decir… No me planteaba jamás que D pudiera dormir en otro sitio que no fuera su cuna, al fin y al cabo ahí es donde duermen los niños no? ;) No pasaron ni horas desde que nació y supe que su lugar estaba a nuestro lado. Ahí sigue, compartiendo sábanas, mimos, manotazos, besitos, patadas y tetadas nocturnas. Cada vez que alguien me dice que de ahí no le sacaremos nunca, pienso (y a veces digo) que la que lo voy a pasar mal seré yo cuando me diga que quiere dormir en su cama.


Me he dado cuenta de que a pesar de tener “superada” la muerte de mi madre, ya hace muchos años,  me gustaría mucho haber compartido con ella ésta etapa. Probablemente hubiéramos guerreado en ocasiones y me hubiera vuelto loca con muchos “consejitos” como veo que les pasa a las mamis de mi alrededor. Pero aún sabiendo eso me encantaría que hubiera estado conmigo para vivir todo esto que me ha estado pasando y para que conociera a su nieto.


También he tenido una revelación en el mundo laboral y es que me he descubierto como una auténtica mercenaria (vengo, trabajo y me voy). No quiere decir que lo haga mal o que esté mano sobre mano… no, es simplemente que no siento que me llene como lo hacía antes. Ya no encuentro satisfacciones en el trabajo, ni me muero por tener retos…  De vez en cuando experimento algún pico de entusiasmo con algo complejo que sale… pero es un micromomento. Después de incorporarme no consigo experimentar ningún sentimiento de ilusión o emoción por lo que hago. Esto está siendo muy duro… no sé si será así siempre, o es simplemente porque aún conservo la idea de que mi lugar está con D, y no en una oficina, alejada de él.

Ha sido también un año de sacaleches. Últimamente me preguntan mucho que hasta cuándo voy a estar sacándome y ya contesto que me he propuesto comprobar si la vida útil coincide con lo que dice el fabricante... ésto da para un post.


He descubierto también que no me equivoqué al elegir al padre de D como compañero de vida y como padre de mi hijo. No podía haber tenido mejor compañero en el parto ni posteriormente un mejor apoyo en la lactancia. Somos una familia de tres, creciendo juntos, aprendiendo juntos y con el objetivo firme de que D sea un niño feliz ante todo. Disfrutando de jugar en el suelo, experimentar y descubrir la comida y cuán lejos puede llegar un trozo de tortilla cuando se pone en la mano adecuada… ;) Gracias papá informático por éste año, te quiero!


Por último gracias a ti D, porque hoy puedo decir que el hecho de que vinieras al mundo ha hecho mi vida como quería que fuera (sin saberlo). Porque hoy por hoy sé, que se puede ser feliz con muy poquito. Gracias por mostrarme que ser madre era lo que faltaba en la ecuación y por mostrarme algunas cosas que sobraban en ella. Gracias por elegirme y por éste año de felicidad. Te quiero  mi vida.




Por último pongo una foto… Hoy me pongo éstos horribles calcetines por primera vez desde que hace un año los llevara en el paritorio (tenía mucho frío). No me los he puesto desde entonces y  los llevaré ésta noche para recordar aquella noche de hace un año…. Feliz primer cumpleaños muñecoooo!!!