Llevo tiempo queriendo echar la vista atrás y escribir sobre el parto. No fue el parto soñado. No pude elegir lo que quería... Pero aún así cada vez que lo recuerdo se me dibuja una sonrisa. Ése día D vino al mundo a cambiarnos la vida del revés y todo empezó así...
Era un sábado... Me desperté y al ir al baño vi que manchaba. Nada alarmante. Estaba a dos días de cumplir las 40 semanas y hacía una semana que había soltado el tapón mucoso. La fiesta empezaba... Tenía contracciones esporádicas desde hacía días. A veces la cosa se animaba y estaba dos horas con contracciones cada 10 minutos o menos. Pero luego se paraba. Todo estaba preparándose para el gran momento...
Fui de esas pre-mamás que devoraban libros sobre el embarazo, parto y lactancia... Sabía que quería un parto natural. Nunca temí el dolor y estaba decidida a vivir mi parto plenamente. Había decidido parir en un hospital público que tenía un paritorio para parto natural estupendo, con bañera. Había ido a una visita que organizaba el hospital para que las futuras mamás conocieran los paritorios. Todo indicaba que no existiría ningún problema para cumplir con mis deseos, pero surgió un inconveniente. El exudado salió positivo. Me informé del protocolo para mi caso. Si la bolsa se rompía se acababa el parto natural. De hecho directamente perdía la posibilidad de parir en el paritorio que había elegido... Me decepcioné inicialmente, pero pensé que aunque no pudiera ser allí lo viviría igualmente como lo tenía pensado.
Volviendo a ése sábado... El día transcurrió tranquilo. Paseo con el papi y ya sobre las nueve tras cenar sentí ganas de estar tranquila y a solas. Le dije al papá que me iba a acostar y me puse en la cama a oscuras sin ninguna intención de dormir... Al poco tiempo comencé a sentir contracciones. Eran distintas a las de otras veces. Tiraban hacia la espalda. No dolían gran cosa, sólo eran algo molestas... Pasaron las horas y las contracciones no paraban. El papá vino a acostarse y le dije que el momento se acercaba, que llevaba ya un buen rato con contracciones y que iba al baño y a la vuelta contaríamos la frecuencia. Me levanté y con el segundo paso se rompió la bolsa. Mierda... Justo la situación que no quería que sucediera... Me habían dicho que al tener el exudado positivo si la bolsa se rompía tenía que ir al hospital sin demorarme por el riesgo de infección del peque (luego he leído mucho sobre el tema y realmente la cosa no es así, pero eso da para otro post). El líquido era claro, así que aunque había que ir no era necesario darse una carrera. Me cambié y fuimos al hospital.
Una vez allí me pasaron dentro y esperé a que un tocólogo me valorase. Las contracciones desaparecieron... Demasiada adrenalina por la rotura de la bolsa y lo que suponía... Al explorarme ven que no hay dilatación (ceropataterooooo), pero al haberse roto la bolsa con exudado positivo el protocolo dicta una inducción con oxitocina sintética :(. Primera decepción... Me pongo un camisón y me pasan directamente al paritorio que será testigo de las próximas 23 horas de mi vida... Ahí ya el protocolo dichoso me dio una torta de narices. Monitorización fetal interna, vía para suero y oxitocina... No me faltaba ni un cable para mi "parto natural". Bueno sí, la epidural... Me advirtieron de que las contracciones que produce la oxitocina sintética son más dolorosas. Les dije que ya veríamos, que por el momento no quería ponérmela. Entra el papá por fin y nos explican que me empiezan a poner la oxitocina y que cuando empiece a tener contracciones regulares y de buena intensidad contaremos doce horas hasta que valoren de nuevo la dilatación. A las 04:00 ya las contracciones eran cada 5 minutos aproximadamente. Duraban un minuto y tenían una intensidad buena. La matrona nos informó de que a las 16:00 valorarían de nuevo la dilatación, a menos que hubiera algo antes. Yo seguía muy tranquila. Las contracciones sólo molestaban. Era soportable. A las 9 de la mañana cambian el turno y viene al paritorio una nueva matrona. Isabel, un ángel. Máximo respeto. Habló conmigo sobre lo que había pasado hasta el momento y se ofreció a traer una pelota para sentarme y ayudar a dilatar. Me invitó a moverme y caminar dentro de la limitación impuesta por la monitorización y la vía... Luego permaneció en el paritorio siempre en segundo plano y atenta a lo que necesitase...
No recuerdo la hora pero las contracciones se comenzaron a endurecer. Dolía... Aún así podía con ellas... El papá me ayudaba mucho haciendo masajes en la espalda. Había preguntado a la matrona cómo interpretar el monitor de contracciones y así veía cuándo era el momento sin necesidad de preguntarme. A las 16:00 se cumplían las 12 horas. Al examinarme, la matrona me dice que no hay dilatación e informa a la tocóloga de guardia. Me dicen que me dan 6 horas para ver si arranca la dilatación. Si no progresa me harán una cesárea... Me vengo abajo. Mi parto natural no sólo se había convertido en una inducción sino que podía llegar a convertirse en una cesárea... Lloro... Durante mucho tiempo, no podía parar... Me dicen que si en algún momento hay que hacer cesárea de urgencia y no tengo epidural tendrán que ponerme anestesia general. El miedo a no ver a D nacer me invade y les digo que me la pongan... La matrona me seca las lágrimas y me coge las manos mientras me pinchan... Un rato después ya no siento nada...
Continúa en Parte 2
Ay no sabes hasta que punto te entiendo... Yo viví algo muy parecido con Nicolás. No estaba preparada para el parto que tuve. Me preparé durante meses para todo lo contrario. Algún día, cuando logre dejar de emocionarme al recordarlo, lo escribiré.
ResponderEliminarUn beso enorme
(deseando leer la parte II)
Gracias guapísima! La parte II está en el horno casi casi lista ;)
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