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viernes, 7 de junio de 2013

Del empoderamiento en la maternidad: Acercar posturas con los profesionales médicos

Antes de quedarme embarazada nunca me planteé "discutir" con un médico sobre sus recomendaciones o prácticas, pero ya desde el embarazo empecé a plantearme que quizá como son personas igual que todos nosotros, puede que alguna vez no tengan la razón. Por otro lado está el cambio de concepto sobre el pediatra, que pasó de ser el médico para cuando los peques estaban enfermos a ser no sólo eso, sino el guía en muchos aspectos de crianza de los niños sin tener en muchos casos formación específica sobre nutrición, lactancia materna, etc... que avale sus consejos.

Podría dar mil vueltas al asunto pero voy a ir un poco al grano. El caso es que aquí en villainformática al pediatra lo queremos para que cuando el nene se ponga malo nos diga qué tiene y cómo se cura. El resto de atribuciones se las hemos ido liberando poco a poco para que el hombre no tuviera mucha carga. Ha habido un par de hitos importantes, como cuando a los cuatro meses nos dijo de empezar con cereales y le comentamos que nos habíamos informado y que tanto la OMS como la AEPED recomendaban LME hasta los seis meses. También cuando nos dijo que iba a tirar del prepucio y le comentamos que habíamos leído varios estudios que desaconsejaban la práctica, ya que la fimosis de los niños es fisioógica y se suele corregir con el tiempo... Por supuesto hemos ido iniciando la AC como íbamos viendo, nada de seguir un orden, ni unas cantidades, ni unos horarios cerrados, y por supuesto nada de cereales de farmacia. En cuanto al sueño, lo único que nos ha preguntado es si duerme bien, y como para nosotros sí que lo hace la respuesta simplemente ha sido afirmativa, sin entrar en detalles. Yo creo que para él somos "los raritos", pero por el momento no hemos tenido episodios de alteración.

En la mochila en la que llevamos la documentación del peque tenemos impresos documentos de interés, como pueden ser La Carta Europea de los derechos del niño hospitalizado,en la que aparecen los derechos de todo niño hospitalizado y que muchos (incluyendo los propios hospitales) desconocen. Se trata de un documento aprobado en el Parlamento Europeo de aplicación en toda la Unión Europea. Tenemos además varios documentos de interés de la OMS, como la publicación sobre la recomendación de Lactancia Materna Exclusiva hasta los 6 meses o las gráficas de crecimiento para niños alimentados con Lactancia Materna. Tenemos también un par de documentos sobre estudios que desaconsejan la retracción prepucial (de éstos no tengo enlaces porque me los han pasado por correo, no tengo problema en enviarlos a quien me los pida). Y por supuesto ésta lista irá creciendo si tiene que hacerlo o si se actualiza alguna recomendación de las que tenemos.

El caso es... que hemos elegido informarnos y llevar las riendas de cómo queremos hacer algunas cosas relativas a la crianza/alimentación del niño y ésta elección ha venido acompañada de que en algunas ocasiones hemos tenido algún "intercambio" amistoso con el pediatra. La manera en la que lo hemos hecho ha sido siempre muy respetuosa.... Hemos preferido tener en cuenta que al otro lado de la mesa hay un profesional (más o menos interesado en reciclarse) y que no nos interesa que sea un enemigo, sobre todo si como médico le tenemos en estima como es el caso, sino un aliado más en pro del bienestar de nuestro peque. Nos importa mucho su criterio en algunas cosas, sin embargo sobre otras simplemente escuchamos lo que tenga que decirnos y decidimos nosotros. A nosotros nos ha funcionado el tono seguro, pero amigable, sin altivez... La seguridad se refuerza mucho citando las fuentes de las que extraemos la información y que se den cuenta de que no eres una #mamiflautalocatalibanadelateta, sino una mujer informada y empoderada que debate con el médico de su hijo sobre aspectos en los que quizá su formación como pediatra no ha ahondado lo suficiente.

Aparte del pediatra también se han dado casos con otros profesionales médicos a los que yo he ido. Sin ir más lejos hace poco estuve en el otorrino por una sinusitus y al decirle que daba el pecho a mi hijo me comentó que la medicación que tenía que mandarme era bastante fuerte y que si podía existir la posibilidad de darle fórmula unos días. En lugar de ir a cuchillo le pregunté si conocía la web de e-lactancia para consultar la compatibilidad de los medicamentos con la lactancia, explicándole que la web la mantenía el Servicio de Pediatría del Hospital Marina Alta. Tras explorarme consultamos juntos en la web y la app para móvil la medicación que me iba a recetar (por cierto, toda compatible con la lactancia). El otorrino quedó la mar de contento con el descubrimiento y guardó la web en favoritos para próximas pacientes que lactaran. Para quien no lo sepa, existe una APP para Android que se alimenta de la misma base de datos que la web de e-lactancia, que se puede descargar en una versión de prueba en Google Play para Android, llamada LACTATION (Lite). Existen versiones de pago muy económicas para mamás y profesionales médicos.

Pues esta es mi visión... Con información y un poco de mano izquierda todos contentos...

¿Y vosotras? ¿Cuál ha sido vuestra experiencia? ¿Habéis elegido mentir al pediatra o también "intercambiais" con él/ella?

viernes, 4 de enero de 2013

La famosa retracción prepucial

Resulta que en una de esas maravillosas revisiones del "niño sano", que al menos en nuestra comunidad hacen casi en su totalidad la enfermera de pediatría, a D le hicieron a traición una retracción prepucial (con cuatro meses). Fue a traición porque la enfermera aprovechó que me agachaba a coger del bolso la cartilla de vacunación para hacerlo. Y mi mosqueo cuando lo vi fue de los buenos... Sobre la marcha le dije que soltara al niño y dejara de hacerle eso porque para más inri la muy bruta le llegó a hacer sangre... 

Por ésta experiencia decidí documentarme al respecto y reforzar la idea de que no es necesario e incluso contraproducente realizar ésta técnica en bebés. En su libro "Un regalo para toda la vida" el pediatra Carlos González dedica una parte del texto a explicar porqué no hay que hacerlo. La explicación en cualquier caso es muy breve... Los bebés nacen con adherencias fisiológicas, completamente normales y que van desapareciendo con el tiempo cuando él mismo se vaya tocando (cualquiera que tenga un niño sabe que se pegan unos estirones), los cambios hormonales... Forzar éste proceso puede crear adherencias traumáticas que deriven en una fimosis real. En el blog "Amor maternal" hay un excelente artículo con referencias a estudios médicos que os invito a leer para estar plenamente informadas del tema.