Nueva sección yuhuuuu!! Como ésta no es la primera batalla tetil e intuyo que tampoco la última he decidido dedicar una sección. Ya veremos si tiene o no mucho contenido.
Ayer tuvimos revi de pediatra con D y mientras esperábamos en la sala de espera llegaron unos papis con su peque. Se sentaron con el saludo de rigor y ya está. Mientras, D cafreando un poco... Suelo, caminamos un ratito, gateamos otro, aporreamos un juguete otro... Hasta que la llamada de la selva le hizo empezar a tirarme de la camiseta con el "jeje jeje" nerviosillo habitual. Saco la artillería (la izquierda) y en aquel momento la mami que había entrado hacía rato, me sonríe y empieza lo que terminaría siendo una bonita charla.
La chica era una mamá de un bebé de apenas una semana. Estaba allí para consultar con el pediatra porque estaba confusa. Su peque le pedía teta a todas horas y estaba preocupada por la idea de que no tuviera suficiente leche, porque para comprobarlo había usado un sacaleches y sólo salieron 20 ml... Se me activó el chip. Sé que no soy nadie... Ni sé más de la teta de lo que mi experiencia con D me ha podido enseñar, pero pensé que si la mamá entraba a la consulta con aquellas ideas iba a salir directa a la farmacia a comprar fórmula. Finalmente antes de decir nada le hice y la pregunta... ¿Tú le quieres dar teta? Me respondió que sí. Un sí de esos que llevan incluidas todas las dudas del mundo. Pero ya era una intención... Me dejé llevar, como si aquella chica y yo nos conociéramos de toda la vida. Le conté cómo habían sido nuestros primeros meses, le expliqué que la teta era mucho más que alimento, que su peque hace una semana no necesitaba pedir comida porque la tenía self service y tampoco tenía que pedir brazos porque estaba en el calorcito de su útero. Le conté también que el futuro, cuando ya se pasa el shock del principio era precioso, y que esa unión es lo más brutal que se puede tener. Por último le dije que desafortunadamente los pediatras de lactancia saben poco y que lo mejor es que buscara un grupo de apoyo donde compartir su experiencia con otras mamás y de paso compartir un buen rato con gente que sabe lo que estás viviendo y te puede apoyar en los momentos bajos (que haberlos los hay, como las meigas).
Luego entramos a la consulta y a la salida le deseé mucha suerte. Pero seguí dándole vueltas... Ya por la noche en la cama me volvió a la cabeza aquella mamá. De alguna manera me encantó ayudarla un poco, es una sensación muy gratificante, da subidón. Por otro lado piensas... le podía haber dicho esto o lo otro... Quizá no tenía que haberle dicho nada, quien soy yo para meterme en esas cosas... Te quedas con la duda de si te habrá tomado como la megatalibana o verdaderamente has conseguido llegarle y hacer que confíe más en ella misma. Lo más sorprendente es lo íntima que puede resultar una conversación así con alguien que no conoces de antes. No sé si nos pasa a todas o es que una menda es muy pasional...