Mostrando entradas con la etiqueta Puerperio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Puerperio. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de abril de 2013

18 meses sin regla (El paraíso de la amenorrea cortesía de la LM)

La amenorrea en la lactancia es una situación muy habitual y salvo que se prolongue tras la finalización de la misma, es completamente normal (y porqué no decirlo, un gustazo). Hablando en términos médicos, la amenorrea durante la lactancia es de origen hipotálamo-hipofisario, es decir, se debe a la situación hormonal que produce la lactancia. Ésta situación hormonal se ocurre por la elevación de los niveles de prolactina y la disminución de  la producción de estrógenos y progesterona, responsables de la preparación del endometrio para la implantación de un embrión en caso de embarazo. Adicionalmente, disminuye la liberación de las gonadotropinas responsables del proceso ovulatorio. Hablando en cristiano, todo esto quiere decir que el cuerpo de una está a lo que está... lactando y criando a un bebé, y se autoprotege de que se dé un nuevo embarazo impidiendo la ovulación. El cuerpo es sabio y sabe lo que se trae entre manos....

La amenorrea depende de cada mujer, habiendo casos de menstruaciones al mes o dos de producirse el parto (vamos, mala suerte) y otras que se prolongan durante años (yo me he pedido una de estas). Existe un método anticonceptivo asociado a ésta situación conocido como (MELA). La efectividad del MELA cuando los bebés sólo toman lactancia materna (es decir, nada de complementaria, ni agua) y no pasan más de 4-6 horas entre toma y toma es bastante alta, pero no es imposible quedarse embarazada (hay entorno a un 1-2% de probabilidades de quedarse aún cumpliendo con los requisitos) así que ojo si no es lo que se busca.

Pues eso, aquí sigo yo disfrutando de mi paraíso personal sin compresas ni cólicos. Los beneficios para la madre que proporciona la lactancia son muchos más, aunque éste en mi caso se disfruta y mucho. Tenía reglas matadoras antes de quedarme embarazada y miedo me da que vuelvan...

Nota mental: A que gafo la historia y gracias a Murphy me levanto mañana con una sorpresa por haber escrito el post???

lunes, 11 de marzo de 2013

"Toda" la verdad....

Estamos en plena "crisis" con el tema teta... No es una crisis como esas que se viven cada dos por tres cuando son peques peques... (de esas que se conocen como crisis de crecimiento). La crisis es física... Al enano le ha dado ahora por rascar con el dedo la parte de la areola que queda fuera de la boca (como cuando rascas uno de esos boletos de rasca y gana que te regalan en el súper o en la gasolinera en busca de algún premio que nunca se sabe si le toca a alguien o es un timo...). En éste caso el premio es una areola llena de pequeñas heridas... vaya tela...

Hace un tiempo tuvimos ya una crisis similar cuando le dio por meterse el dedo en la boca mientras mamaba o cuando le dio por morderme con sus recién estrenados mini dientes. La del dedo no recuerdo cuánto duró... la de la mordida duró aproximadamente 30 segundos... Recuerdo que fue impresionante porque estábamos tan tranquilos teteando como siempre, cuando de repente ¡chascazoooooo! Vi el firmamento completo con todas sus constelaciones. Evidentemente grité... (aunque luego le pedí perdón cuando lo vi mirándome con sus súper ojos más abiertos que nunca). Le expliqué con voz suave que a mamá le había dolido que no lo volviera a hacer. Lo hice porque alguna vez oí a alguna madre diciéndole a otra que eso le había funcionado, pero pensando que después de mi charla volvería a hacerlo de nuevo... Le vuelvo a ofrecer la teta y sigue mamando... Pasé unos minutos ahí con el miedo en el cuerpo... ¿volverá a repetirlo?, pero no... mi discurso le caló tan tan hondo que a fecha de hoy (espero que éste post no me gafe) no ha vuelto a repetirlo.

Y porqué el título del post y porqué el post... Pues muy sencillo. Anoche, maldiciendo internamente por lo que me duele el rasca rasca y en una guerra de "nene pone mano y empieza a rascar", "mami quita mano y la agarra acariciándole para que se despiste", "nene sigue ahí como quien no quiere la cosa intentando poco a poco acercar mano para rascar de nuevo" y así hasta el infinito.... Ahí me acordé del principio, del primer mes y medio... De cuando ésto no era un placer y de cuántas veces me dije a mi misma... ¿Porqué esto no te lo advierte nadie?

Nuestro inicio de lactancia fue complicado, es lo que tiene un frenillo sublingual corto tardíamente diagnosticado... Fueron mes y medio de tomas interminables que se juntaban unas con otras, grietas, dolor, lágrimas (muchas), visitas a grupos de lactancia... Fue duro y aunque nunca decaí y ni le dimos bibe ni chupete, muchas veces lloré por el miedo a terminar teniendo que dárselo. Recuerdo las clases de educación maternal y libros (un regalo para toda la vida, leído y releído mil veces)... decían que la teta no tenía horarios y demás... y claro, dices vale... no será cada tres horas... lo llevas interiorizado y listo, pero la primera vez que te ves 6 horas seguidas con el nene enganchado y que incluso terminas llevándotelo al baño enganchado en la teta porque o eso o te haces pis encima...ese día te preocupas... y por más que hayas leído te asaltan las dudas y los miedos. Tengo pendiente hacer una estadística en mi entorno maternal para ver qué porcentajes de lactancias son plenamente exitosas y placenteras desde el minuto cero, pero así sin mucha estadística ni nada, lo que más me suena es que casi todas las mamás que conozco ya sea por grietas, ingurgitaciones mamarias y demás cosillas tardan un poco en cogerle el tranquillo a ésto de la teta. En parte creo que por más decididas que estemos a dar la teta, la falta de costumbre y que la lactancia materna no sea lo que hemos mamado de siempre pesan mucho.

Pues ésta es toda la verdad que vivimos nosotros. Me hubiera gustado mucho que alguna mami me lo dijera, no desde el punto de vista negativo (que lo hacen mucho), sino desde el punto de vista que yo he querido trasmitir... El principio puede ser duro, hay que aprender a entenderse, porque cada pack mamá-peque es único. Pero luego.... todas las grietas, ingurgitaciones, dedos rascadores.... todo eso se olvida cuando le ves mamar con esa carilla de borrachín cuando el sueño le vence, o cuando te sonríe con la teta en la boca.... eso no se paga con nada!!!

Pues hala!!! En cuanto se le quite la manía del dedo volveremos a disfrutar plenamente :)

lunes, 31 de diciembre de 2012

¡Gracias papá!

Ayer leía en el blog de Mimos y Teta un artículo sobre el papel de los padres en el puerperio. Tras leerlo reflexioné sobre el papel del papá de D y no puedo hacer otra cosa que darle mil gracias porque desde el mismo parto hasta ahora ha sido exactamente lo que D y yo necesitábamos.

El papá de D fue uno de estos hombres que se negaban en rotundo a entrar al parto, hasta que unas semanas antes me dijo que sí que iba a entrar. Una vez estuvimos en el ajo no pude tener un mejor compañero. Le preguntó a la matrona cómo sabía mirando el monitor que venía una contracción y allí estaba atento para hacerme un masaje y darme calor en la espalda en los momentos complicados. No fue el clásico papá que parece que está animando a un equipo de futbol mientras empujaba... Hizo exactamente lo que necesitaba en cada momento... y por esto te doy las gracias.

Ya pasado el parto comenzó éste nuevo camino en el que nos convertimos en una familia. Individualmente cada uno tenemos nuestro rol... y sin siquiera hablarlo hemos asumido por completo que mi papel era dedicarme 100% a D y el suyo encargarse del resto de cosas permitiendo así que no me agobiara con nada. No quiere decir que no esté nunca con el peque... de hecho tienen sus pequeños rituales juntos que me encantan, pero es perfectamente consciente de que tanto el peque como yo necesitamos estar el uno con el otro. Hemos tenido una lactancia complicada al principio pero tremendamente placentera ahora mismo y de nuevo le debemos agradecer en parte también a papá éste éxito. No sólo por asumir todo lo extramaternal, sino por su incondicional apoyo en los momentos de grietas, dolor y tomas interminables, lecturas y búsquedas por internet... Aún recuerdo un día en el que al volver del trabajo me dijo que me admiraba por lo que estaba haciendo con el peque...

Hoy por hoy somos una familia, D está a punto de hacer los seis meses. Estamos aún iniciando nuestro camino y encontrándonos con nuestra nueva vida pero sin duda tengo que dar gracias a papá por ser el mejor compañero de parto, por darnos soporte y ánimos durante nuestra lactancia y por estar ahí incondicionalmente. Mil gracias papá, Te quierooooooo!

martes, 27 de noviembre de 2012

La vuelta al trabajo y la incomprensión...

Llega el momento temido por la mayoría de madres que conozco... Y por mí misma... La inminente vuelta al trabajo. No voy a hablar de la vuelta al trabajo en sí, sino de la incomprensión generalizada cuando se toca en un tema de conversación. La cosa más o menos sucede así:

Vas por la calle y te encuentras con una persona "amable" que después de decirte hola y preguntarte por el niño suelta la perlita.... "¿Qué, ya queda poco para que se acabe la buena vida no?" Ojiplática perdida e intentando ser un poco más amable, respondes lo que no sientes o usas la coletilla de "Sí, si unos Euromillones no lo remedian je je" mientras se te revuelve hasta la última célula de tu organismo. Para todos éstos "seres amables" así me siento y si mi educación me lo permitiera así respondería ante el estupendo comentario...

1) Ante la insinuación de que una baja maternal es un período vacacional querido ser amable, he de decir que nunca he tenido en mi vida unas vacaciones tan agotadoras. Me paso el día pegada a mi hijo. Le doy teta cuando lo necesita. Esto no sólo es cuando tiene hambre, porque también es consuelo y cariño. Le canto, le bailo, juego con él, le tengo en brazos, mochila o fular, le cambio pañales, le saco a dar sus paseos... Y en medio de todas esas cosas a veces tengo tiempo de ir al baño a hacer pis y entretenerme unos segundos contemplativos extra. A veces, cuando hasta yo misma siento vergüenza al verme los pelos de las piernas y pensando en lo bien depilado que iba Macario en sus tiempos, intento pedirle al papádeD que esté con el enano un rato para depilarme. No sé lo que es una ducha tranquila de más de cinco minutos. La peluquequé??? Eso dónde era? En resumen, querido ser amable... Que vacaciones no son...

2) Llevo meses pegada 24 horas a mi hijo. Porque no sólo él me necesita, yo también le necesito a él. Sí, las hormonas hacen su trabajo y garantizan la supervivencia de una mini personita que depende de su madre haciendo que ésta se enamore literalmente de él desde que lo lleva en su vientre hasta que finalmente se materializa ante tus ojos. Sí, estoy enamoradísima de mi hijo y sí, la separación aunque sea por unas horas de él me horroriza.

Después de la dichosa preguntita de la vuelta al trabajo, algunos con el ánimo de animarte si te ven chafada te dicen una serie de frases de consolación que uffff... Ejemplos:

1) "Eso nada mujer, si son unas horillas de nada"... Ya, unas nueve horillas de nada no? Total si el día tiene un montón más, casi el doble! (Ironía Off) Primero que nada... Me cuesta ya horrores ir diez minutos al súper... Tanto que me he vuelto a casa con embutidos preenvasados con lo que los odio para no tardar más. Cada vez que pienso en esas 9 horas me dan escalofríos. Estará bien?, le dará fiebre?, comerá? (Ésto da para otro post), me echará de menos?... Y ya si pienso en los mil momentos que me voy a perder ya es que me corto las venas...

2) "Te va a venir bien distraerte con otras cosas"... A ver... Yo al trabajo no voy a distraerme. Voy a trabajar y muchas veces voy estresada con las mil cosas que tengo entre manos. Añado además que lo hago por la pasta, si no no iría. Eso por una parte, por la otra... No quiero hacer otras cosas, quiero criar a mi hijo, quiero disfrutar de él y que él sienta que su madre está ahí para todo. Ahora mismo mi cuerpo no entiende de realizaciones profesionales ni de nada parecido. Entiende de ser mamá.

Muchos lo leerán y dirán, vaya tía exagerada... No sé, simplemente me siento así. De éstos que me tachen de exagerada decir que no se viven igual los toros desde la barrera. Hay que ser madre para entenderlo. A todas aquellas mamis que se hayan sentido en mi situación todo mi cariño y comprensión. Es muy duro...