Tal día como hoy, hace un año empezaron a cambiar muchísimas
cosas en mi vida. Hoy hace un año nacía D y sin saberlo sería el principio del
cambio más grande que he experimentado nunca. Antes de ser madre todo el mundo
te dice que la vida te va a cambiar, que se acabó esto y lo otro… todo
superficial, pero nadie te dice que no sólo cambiarán tus rutinas, sino que
todo en ti será distinto a partir de ese día.
Hoy quiero hacer el recopilatorio de lo que para mi ha sido
éste primer año con todas sus alegrías , tristezas y temores, porque no todo es
siempre precioso ni siempre tan horrible como muchos lo describen. De cualquier
manera creo que es algo muy personal y cada mamá y bebé escriben su propia historia . No creo que haya
dos maternidades iguales… Éste, a grandes rasgos y dejándome seguro alguna cosa atrás, ha sido el primer año de la
mía:
Ha sido el año en el que descubrí el amor a primera vista. Sí,
existe, lo viví cuando aún éramos uno, cuando nos tocamos, olimos, escuchamos y
miramos por primera vez… cuando se paró por unos minutos el tiempo, ahí lo
descubrí y aún me dura ese flechazo.
Ha sido también un año de lactancia. Complicada al
principio. Grietas, lágrimas, desesperación
y porqué no admitirlo… también dudas… Una minúscula “telita” en su lengua no
diagnosticada en el hospital nos separaba de la felicidad, y gracias al grupo
de apoyo a la lactancia por fin vimos la luz (especialmente yo). Hoy por hoy
creo que no puede haber una unión tan especial e indescriptible como la de una
madre y su hijo en la teta. Momentos preciosos de miradas con ojos que hablan,
caricias, complicidad, canciones, pellizcos con mini deditos, mordidas con dientes
recién estrenados, cosquillas en los pies, risas, ojos borrachitos tras una
tetada y unas gotitas de leche cayendo por la comisura de sus labios,
manotazos, patadas al sacaleches (la competencia como dice papá informático)… todo
eso es nuestra lactancia. Bueno y no tan bueno… pero no lo cambiaría por nada,
incluso los momentos del principio han sido necesarios para llegar a donde
hemos llegado. Disfruto mucho ayudando a otras madres y quizá es porque sé en
carnes propias que tras la tempestad puede haber un paraíso y merece la pena
intentar llegar a él.
También he conocido la angustia… la primera vez cuando le
cortaron el frenillo sublingual y entré con él al quirófano con apenas un mes
mientras le agarraba las manitas y le acariciaba diciéndole que mamá estaba
allí con él. Después de un momento así… todo te tiembla, lloras una vez pasado
todo para liberar toda esa tensión, porque a pesar de que no le iba a pasar
nada no puedes soportar ver que experimenta cualquier dolor o sufrimiento. Es
tu cría, por instinto la proteges y su dolor es el tuyo. Después de eso virus,
fiebre que viene y se va, mocos eternos, dientes que salen y molestan
demasiado. Horas de teta y muchos mimos para acompañarlo, no sin pensar que te
cambiarías por él si fuera posible.
Otro gran descubrimiento ha sido el porteo. Antes de ser
madre no me planteaba la posibilidad de llevarle siempre pegado a mi. Ya al final
del embarazo me resultó atractiva la idea… y hoy por hoy no concibo el día a
día sin llevarlo conmigo a todas partes. Cuando pasen éstos años de porteo, quedarán
siempre en mis recuerdos (y espero que también en los suyos, aunque sea muy al
fondo) los largos paseos de horas y horas caminando viendo gente… viendo el mundo en primera persona, charlando
con algún conocido que nos encontramos, de compras en el súper, en la
frutería… siempre disponible, siempre
segura yo y seguro él, porque ambos experimentamos la tranquilidad de oírnos respirar, hablarnos (sí, él suele responder)
y olernos continuamente. Lo que empezó por ser algo práctico se ha terminado
convirtiendo en una nueva pasión para mi.
También descubrí la importancia del grupo. Lo importante que es
no estar ni sentirse sola en esto. Lo importante que es relacionarse con gente
que vive lo mismo que estás viviendo tú, cada una a su manera, pero todas
madres… Gracias a mis tribus por acompañarme en éste proceso tan bonito,
gracias a las amigas que siempre están ahí por facebook o whatsup para escuchar
un desahogo o ayudar cuando se necesita. Gracias amigas porque éste año no
habría sido igual sin vosotras. Os quiero!
Oooh me olvidaba del colecho… Quién me lo iba a decir… No me
planteaba jamás que D pudiera dormir en otro sitio que no fuera su cuna, al fin
y al cabo ahí es donde duermen los niños no? ;) No pasaron ni horas desde que nació y supe que
su lugar estaba a nuestro lado. Ahí sigue, compartiendo sábanas, mimos,
manotazos, besitos, patadas y tetadas nocturnas. Cada vez que alguien me dice
que de ahí no le sacaremos nunca, pienso (y a veces digo) que la que lo voy a
pasar mal seré yo cuando me diga que quiere dormir en su cama.
Me he dado cuenta de que a pesar de tener “superada” la
muerte de mi madre, ya hace muchos años, me gustaría mucho haber compartido con ella
ésta etapa. Probablemente hubiéramos guerreado en ocasiones y me hubiera vuelto
loca con muchos “consejitos” como veo que les pasa a las mamis de mi alrededor.
Pero aún sabiendo eso me encantaría que hubiera estado conmigo para vivir todo esto
que me ha estado pasando y para que conociera a su nieto.
También he tenido una revelación en el mundo laboral y es
que me he descubierto como una auténtica mercenaria (vengo, trabajo y me voy).
No quiere decir que lo haga mal o que esté mano sobre mano… no, es simplemente
que no siento que me llene como lo hacía antes. Ya no encuentro satisfacciones
en el trabajo, ni me muero por tener retos…
De vez en cuando experimento algún pico de entusiasmo con algo complejo
que sale… pero es un micromomento. Después de incorporarme no consigo
experimentar ningún sentimiento de ilusión o emoción por lo que hago. Esto está
siendo muy duro… no sé si será así siempre, o es simplemente porque aún conservo
la idea de que mi lugar está con D, y no en una oficina, alejada de él.
Ha sido también un año de sacaleches. Últimamente me preguntan mucho que hasta cuándo voy a estar sacándome y ya contesto que me he propuesto comprobar si la vida útil coincide con lo que dice el fabricante... ésto da para un post.
Ha sido también un año de sacaleches. Últimamente me preguntan mucho que hasta cuándo voy a estar sacándome y ya contesto que me he propuesto comprobar si la vida útil coincide con lo que dice el fabricante... ésto da para un post.
He descubierto también que no me equivoqué al elegir al
padre de D como compañero de vida y como padre de mi hijo. No podía haber
tenido mejor compañero en el parto ni posteriormente un mejor apoyo en la
lactancia. Somos una familia de tres, creciendo juntos, aprendiendo juntos y
con el objetivo firme de que D sea un niño feliz ante todo. Disfrutando de jugar
en el suelo, experimentar y descubrir la comida y cuán lejos puede llegar un
trozo de tortilla cuando se pone en la mano adecuada… ;) Gracias papá
informático por éste año, te quiero!
Por último gracias a ti D, porque hoy puedo decir que el
hecho de que vinieras al mundo ha hecho mi vida como quería que fuera (sin
saberlo). Porque hoy por hoy sé, que se puede ser feliz con muy poquito.
Gracias por mostrarme que ser madre era lo que faltaba en la ecuación y por
mostrarme algunas cosas que sobraban en ella. Gracias por elegirme y por éste
año de felicidad. Te quiero mi vida.
