Hoy la cosa va de comida...
Estamos ahora en plena introducción de alimentos con D y me he dicho a mi misma que sería buena idea hacer una entrada informativa con cosillas que he ido aprendiendo, aunque aviso que mi experiencia es aún escasa. Pero vamos, menos da una piedra.
A los seis meses se empiezan a introducir sólidos en la alimentación de los bebés. Algunos pediatras lo preescriben antes, aunque la recomendación de la OMS es que la lactancia materna sea exclusiva hasta los 6 meses. Puede haber casos especiales como el de los prematuros, cuyas reservas de hierro son bajitas y por ello muchos requieren de suplementación de hierro antes de los seis meses. En el caso de los peques alimentados a bibe no lo sé (y por desconociemiento no voy a pronunciarme al respecto).
El objetivo de iniciar la alimentación complementaria es doble...
1) Familiarizarse con los alimentos sólidos... Vamos, un tema de aprendizaje (masticar, tragar, asumilar distintas texturas...) para prepararse para el futuro.
2) Introducir en su dieta alimentos ricos en hierro (ya que éste mineral escasea en la leche materna y las reservas del bebé empiezan a mermar).
Es importante tener claro que el principal alimento del bebé sigue siendo la leche materna y no hay que caer en la tentación de empezar a sustituir un montón de tomas y embutirlos a purés desde el día siguiente de cumplir los seis meses... Poco a poco aprenderá a tragar, masticar e irá descubiendo las distintas texturas. Irá mostrando interés. Eso es poco importante, porque le queda una vida entera para comer sólidos. De lo que hay que preocuparse (tampoco para ponerse nervioso) es de que ingiera alimentos que le aporten el hierro que pueda faltarle (dependiendo de la prisa que tuvieran para clampar el cordón en el parto).
Hay muchos alimentos ricos en hierro. Encabezando la lista están las almejas, pero va a ser que no es plan darle mariscos al peque. Lo siguiente son los cereales integrales y es aquí donde podemos encontrar mejores candidatos. Os pongo una lista de alimentos ricos en hierro para que podáis echarle un vistazo.
No hay motivo para dar papillas de cereales para que los peques los consuman. De hecho, me declaro abiertamente enemiga de los cereales de farmacia por muchos motivos... Principalmente porque llevan cantidades ingentes de azúcar y porque hacen mezcla de una variedad de cereales enorme, cuando luego en nuestra vida cotiana lo que tomamos son dos o tres tipos de cereales como mucho. Es decir, me parece completamente innecesario. Las opciones para ésto son varias y dependen de lo que a cada uno le vaya "la marcha" (marcha=BLW). Si se es poco atrevido siempre existe la posibilidad de hacer uno sus propias papillas caseras. Ejemplo:
Hervimos una parte de cereal por 10 partes de agua (cereal= arroz, quinoa...). Al hacer ésto dejamos que se pase mucho mucho mucho y queda como una pasta. Se puede dar esa pasta directamente o mezclarla con otros alimentos (fruta o añadir una cucharadita al puré de verduras).
Para los "marchosos" está el pan, la pasta, las galletas maría de toda la vida... Vamos, que opciones hay para todos los públicos.Como en todo... hay que informarse y ver qué opción os cuadra mejor.