Seguimos pues con el relato del parto de D...
Como decía en la
Parte 1, tras la epidural ya no volví a sentir ni la más mínima molestia... nada de nada... Lejos de parecer un alivio para mi fue una desilusión, una derrota... estaba completamente lanzada a vivir el parto completamente, pero el miedo a no poder vivir ese momento en el que por fin pones piel a tu peque me pudo... Tras la epidural (que fue aproximadamente a las 16 horas de entrar en paritorio) me comentaron que me daban seis horas más para volver a examinar la dilatación (salvo complicaciones). Esas horas fueron raras... cambios constantes de postura porque el peque bajaba pulsaciones, se acabaron los paseos y la pelota.... y por lo general caí en un momento muy pesimista en el que me veía ya rajada en canal y sin vivir aquella experiencia que tantas veces había recreado en mi mente durante varios meses.
Las cinco horas se convirtieron en seis, porque el equipo de tocólogos de guardia estaba en una cesárea de urgencia (era la noche de la final de la Eurocopa 2.012 y estaba la cosa un poco revuelta). Poco antes de éstas seis horas se despedía mi matrona por el cambio de turno (la segunda), deseándome toda la suerte del mundo y que la cosa por fin caminara (lo dicho, un ángel). Llegó un matrón. Muy dulce también, hablaba siempre muy bajito, pero de alguna manera la complicidad con un hombre es algo distinta... no sé... Me preguntó que cómo estaba, le dije que nerviosa... y me dijo que esperaríamos a que vinieran los tocólogos a valorar la situación... Yo creo que desde que me vieron a las 12 horas de parto sin dilatación ya me habían marcado todos con la C escarlata...
Por fin vienen los tocólogos... La tocóloga de guardia con otros dos más.
Inciso: Sí, ya sé que si empezamos a contar gente me ha visto la matrícula medio país...
Mientras me examina veo que sonríe (era una tía muy simpática)... y me dice... por fin ésto camina... estás de cuatro centímetros... Me entró un subidón... Le pregunto que si eso significa que nos libramos de la cesárea y me responde que no me lo puede asegurar pero que pinta bien, que si me veo con ánimos... le digo que por supuesto!!! Me dice que en cuatro horas me vuelven a examinar y volvemos a decidir qué hacer. Le digo al papá que se vaya a cenar algo, porque la cosa sigue apuntando para largo.
Al poco tiempo se acaba la dosis de epidural y le digo al matrón que no la renueve, que como ya tengo el pinchazo hecho y si fuera necesaria más adelante que pusieran más... Me dice que sin problemas, que lo que yo vea. Ya con el papi fuera empiezo un proceso de pensamiento positivo... Vamos a poder peque!!! vamos a poder!!! me decía a mi misma y de paso D que escuchara también...
Mi matrón se va a cenar algo y se queda otro matrón que está entre otro paritorio y el mío. No había pasado ni media hora y comienzo a sentir aparte de las contracciones (muy tímidamente) unas ganas de empujar enormes.... Me revuelvo porque estoy incómoda y le digo al matrón que se había quedado que tenía ganas de empujar... Sonríe y me dice que no puede ser, que no ha pasado ni media hora desde que me vieron. Le respondo que no sé si es posible o no, pero que yo tengo ganas de empujar y voy a hacerlo. El hombre ve que la cosa va en serio y se acerca a la camilla. Yo estaba de lado y levanté la pierna. Mientras el cuerpo me pide empujar, le hago caso y él allí mirando el asunto... Me dice chica que estás en completa! Voy a avisar a tu matrón que vamos ya con el expulsivo. Yo le digo ya más en otro sitio que allí... por favor avisen al papi que ha salido a cenar! Y allí sigo empujando pero con cierta contención...
En nada viene mi matrón y el papi que entra asustado porque no se esperaba que lo llamaran por megafonía. Yo ahí perdí bastante el control de lo que pasaba a mi alrededor. Estaba a lo mío, empujando como si me fuera la vida en ello en cada contracción, sabiendo que ya era inminente ver al peque.... No recuerdo cuánto tiempo duró el expulsivo. Más bien recuerdo que fue bastante breve... Mientras la tocóloga en la puerta me sonríe, una sonrísa de esas que te dicen cosas... ésta me decía ¡bien lo has conseguido! Sí, el peque y yo lo habíamos conseguido!!
Un buen pujo y me dice el papi que ya ve la cabeza!!! El matrón me dice que otro más y que pare cuando él me indique... Llega el siguiente pujo y noto perfectamente cómo sale su cabecita... Otro pujo más y noto el vacío... Una sensación de alivio... Lo siguiente... D en mi pecho, mirándome con aquellos ojos inmensos, con ese olor a vida... y en ese momento el mundo se para... No recuerdo nada durante un tiempo, sólo su cara. No se me olvidará nunca ese momento. Lo abracé y me enamoré directamente de él...
Luego, antes de pasar a la zona de puerperio... alumbramiento de la placenta y sutura de desgarro perineal sin mayores complicaciones. La placenta, maravillosa, sobre todo si piensas que es un órgano que tu cuerpo ha creado él solito para dar alimento a tu peque durante éstos meses. Es alucinante!
Ya luego a puerperio. Me quitan todas las porquerías que me han puesto durante el parto. Al final 23 horas... Ya ahí teteamos por primera vez...
Nunca olvidaré ese día, a pesar de que fue por momentos, angustioso. No olvidaré nunca esa primera mirada, ese olor, su piel, sus manitas, esa primera vez que se agarró al pecho para tomar su alimento... Ése día nació D y volví a nacer yo. A partir de ahí nada ha sido igual. Dejé de ser yo para ser nosotros. Hoy por hoy, casi 9 meses después, me sigue pareciendo que fue ayer. Lo recuerdo con mucha nostalgia por una parte y con la decepción de que las cosas no pudieron ser como yo las imaginaba. Esa es nuestra historia... la del día que nacimos :)