jueves, 4 de abril de 2013

Tetabatallitas: En la sala de espera del pediatra...

Nueva sección yuhuuuu!! Como ésta no es la primera batalla tetil e intuyo que tampoco la última he decidido dedicar una sección. Ya veremos si tiene o no mucho contenido.

Ayer tuvimos revi de pediatra con D y mientras esperábamos en la sala de espera llegaron unos papis con su peque. Se sentaron con el saludo de rigor y ya está. Mientras, D cafreando un poco... Suelo, caminamos un ratito, gateamos otro, aporreamos un juguete otro... Hasta que la llamada de la selva le hizo empezar a tirarme de la camiseta con el "jeje jeje" nerviosillo habitual. Saco la artillería (la izquierda) y en aquel momento la mami que había entrado hacía rato, me sonríe y empieza lo que terminaría siendo una bonita charla.

La chica era una mamá de un bebé de apenas una semana. Estaba allí para consultar con el pediatra porque estaba confusa. Su peque le pedía teta a todas horas y estaba preocupada por la idea de que no tuviera suficiente leche, porque para comprobarlo había usado un sacaleches y sólo salieron 20 ml... Se me activó el chip. Sé que no soy nadie... Ni sé más de la teta de lo que mi experiencia con D me ha podido enseñar, pero pensé que si la mamá entraba a la consulta con aquellas ideas iba a salir directa a la farmacia a comprar fórmula. Finalmente antes de decir nada le hice y la pregunta... ¿Tú le quieres dar teta? Me respondió que sí. Un sí de esos que llevan incluidas todas las dudas del mundo. Pero ya era una intención... Me dejé llevar, como si aquella chica y yo nos conociéramos de toda la vida. Le conté cómo habían sido nuestros primeros meses, le expliqué que la teta era mucho más que alimento, que su peque hace una semana no necesitaba pedir comida porque la tenía self service y tampoco tenía que pedir brazos porque estaba en el calorcito de su útero. Le conté también que el futuro, cuando ya se pasa el shock del principio era precioso, y que esa unión es lo más brutal que se puede tener. Por último le dije que desafortunadamente los pediatras de lactancia saben poco y que lo mejor es que buscara un grupo de apoyo donde compartir su experiencia con otras mamás y de paso compartir un buen rato con gente que sabe lo que estás viviendo y te puede apoyar en los momentos bajos (que haberlos los hay, como las meigas).

Luego entramos a la consulta y a la salida le deseé mucha suerte. Pero seguí dándole vueltas... Ya por la noche en la cama me volvió a la cabeza aquella mamá. De alguna manera me encantó ayudarla un poco, es una sensación muy gratificante, da subidón. Por otro lado piensas... le podía haber dicho esto o lo otro... Quizá no tenía que haberle dicho nada, quien soy yo para meterme en esas cosas... Te quedas con la duda de si te habrá tomado como la megatalibana o verdaderamente has conseguido llegarle y hacer que confíe más en ella misma. Lo más sorprendente es lo íntima que puede resultar una conversación así con alguien que no conoces de antes. No sé si nos pasa a todas o es que una menda es muy pasional...

martes, 2 de abril de 2013

Desnegativization in progress...

Nueve meses yaaaaaa!!! D lleva semanas gateando y poniéndose de pie por todos lados... la evolución ha sido brutalmente rápida. Hace un mes teníamos un bebé con el que podíamos jugar sentados en el suelo de goma del salón, que podíamos bañar tranquilamente en su bañerita... Y hoy tenemos a ese mismo bebé "digievolucionado" (es que siempre me ha hecho gracia y quería ponerlo) que se gatea la casa en un plis, se pone de pie por todos lados (incluso en la bañera, lo cual es durísimo de gestionar) y experimenta soltándose para ver qué pasa... (leche al canto, vaya).

El papá y yo hemos decidido que queremos que sea libre. Nada de cunas-parque... Esta decisión va unida inevitablemente al hecho de que jamás se quede solo y al hecho de que debíamos convertir nuestra casa en un hogar a "prueba de bebés". Sobre esto último he de decir que creo que si pusiéramos a un bebé en una habitación completamente segura con un único peligro no tardaría ni 10 segundos en irse directito al peligro... Con los pastones que se deja una empresa en prevención de riesgos y lo fácil que los ve un peque...

Lo de poner la casa a prueba de bebés además está siendo algo especial... No sólo queremos dejarlo circular, sino que queremos evitar ir con el "no" pegado a la boca todo el día (de ahí el título del post con el súper palabro ése que me he inventado de Desnegativization). Los peques nos imitan y creemos (ya el futuro dirá si nos equivocamos) que la mejor manera de que el peque no se pase la vida negándose a todo es no negándole nosotros todo. Guardamos el "no" para ocasiones que realmente lo merezcan y para el resto la idea es hacer la casa un sitio seguro y sobre todo acompañarlo en su descubrimiento de todo lo nuevo. Es duro... Y a veces agotador... Pero es tan emocionante ver su cara cada vez que se da cuenta de que puede hacer algo nuevo...


jueves, 21 de marzo de 2013

El día que nacimos (Parte 2)

Seguimos pues con el relato del parto de D...

Como decía en la Parte 1, tras la epidural ya no volví a sentir ni la más mínima molestia... nada de nada... Lejos de parecer un alivio para mi fue una desilusión, una derrota... estaba completamente lanzada a vivir el parto completamente, pero el miedo a no poder vivir ese momento en el que por fin pones piel a tu peque me pudo... Tras la epidural (que fue aproximadamente a las 16 horas de entrar en paritorio) me comentaron que me daban seis horas más para volver a examinar la dilatación (salvo complicaciones). Esas horas fueron raras... cambios constantes de postura porque el peque bajaba pulsaciones, se acabaron los paseos y la pelota.... y por lo general caí en un momento muy pesimista en el que me veía ya rajada en canal y sin vivir aquella experiencia que tantas veces había recreado en mi mente durante varios meses.

Las cinco horas se convirtieron en seis, porque el equipo de tocólogos de guardia estaba en una cesárea de urgencia (era la noche de la final de la Eurocopa 2.012 y estaba la cosa un poco revuelta). Poco antes de éstas seis horas se despedía mi matrona por el cambio de turno (la segunda), deseándome toda la suerte del mundo y que la cosa por fin caminara (lo dicho, un ángel). Llegó un matrón. Muy dulce también, hablaba siempre muy bajito, pero de alguna manera la complicidad con un hombre es algo distinta... no sé... Me preguntó que cómo estaba, le dije que nerviosa... y me dijo que esperaríamos a que vinieran los tocólogos a valorar la situación... Yo creo que desde que me vieron a las 12 horas de parto sin dilatación ya me habían marcado todos con la C escarlata...

Por fin vienen los tocólogos... La tocóloga de guardia con otros dos más.

Inciso: Sí, ya sé que si empezamos a contar gente me ha visto la matrícula medio país...

Mientras me examina veo que sonríe (era una tía muy simpática)... y me dice... por fin ésto camina... estás de cuatro centímetros... Me entró un subidón... Le pregunto que si eso significa que nos libramos de la cesárea y me responde que no me lo puede asegurar pero que pinta bien, que si me veo con ánimos... le digo que por supuesto!!! Me dice que en cuatro horas me vuelven a examinar y volvemos a decidir qué hacer. Le digo al papá que se vaya a cenar algo, porque la cosa sigue apuntando para largo.

Al poco tiempo se acaba la dosis de epidural y le digo al matrón que no la renueve, que como ya tengo el pinchazo hecho y si fuera necesaria más adelante que pusieran más... Me dice que sin problemas, que lo que yo vea. Ya con el papi fuera empiezo un proceso de pensamiento positivo... Vamos a poder peque!!! vamos a poder!!! me decía a mi misma y de paso D que escuchara también...

Mi matrón se va a cenar algo y se queda otro matrón que está entre otro paritorio y el mío. No había pasado ni media hora y comienzo a sentir aparte de las contracciones (muy tímidamente) unas ganas de empujar enormes.... Me revuelvo porque estoy incómoda y le digo al matrón que se había quedado que tenía ganas de empujar... Sonríe y me dice que no puede ser, que no ha pasado ni media hora desde que me vieron. Le respondo que no sé si es posible o no, pero que yo tengo ganas de empujar y voy a hacerlo. El hombre ve que la cosa va en serio y se acerca a la camilla. Yo estaba de lado y levanté la pierna. Mientras el cuerpo me pide empujar, le hago caso y él allí mirando el asunto... Me dice chica que estás en completa! Voy a avisar a tu matrón que vamos ya con el expulsivo. Yo le digo ya más en otro sitio que allí... por favor avisen al papi que ha salido a cenar! Y allí sigo empujando pero con cierta contención...

En nada viene mi matrón y el papi que entra asustado porque no se esperaba que lo llamaran por megafonía. Yo ahí perdí bastante el control de lo que pasaba a mi alrededor. Estaba a lo mío, empujando como si me fuera la vida en ello en cada contracción, sabiendo que ya era inminente ver al peque.... No recuerdo cuánto tiempo duró el expulsivo. Más bien recuerdo que fue bastante breve... Mientras la tocóloga en la puerta me sonríe, una sonrísa de esas que te dicen cosas... ésta me decía ¡bien lo has conseguido! Sí, el peque y yo lo habíamos conseguido!!

Un buen pujo y me dice el papi que ya ve la cabeza!!! El matrón me dice que otro más y que pare cuando él me indique... Llega el siguiente pujo y noto perfectamente cómo sale su cabecita... Otro pujo más y noto el vacío... Una sensación de alivio... Lo siguiente... D en mi pecho, mirándome con aquellos ojos inmensos, con ese olor a vida... y en ese momento el mundo se para... No recuerdo nada durante un tiempo, sólo su cara. No se me olvidará nunca ese momento. Lo abracé y me enamoré directamente de él...

Luego, antes de pasar a la zona de puerperio... alumbramiento de la placenta y sutura de desgarro perineal sin mayores complicaciones. La placenta, maravillosa, sobre todo si piensas que es un órgano que tu cuerpo ha creado él solito para dar alimento a tu peque durante éstos meses. Es alucinante!

Ya luego a puerperio. Me quitan todas las porquerías que me han puesto durante el parto. Al final 23 horas... Ya ahí teteamos por primera vez...

Nunca olvidaré ese día, a pesar de que fue por momentos, angustioso. No olvidaré nunca esa primera mirada, ese olor, su piel, sus manitas, esa primera vez que se agarró al pecho para tomar su alimento... Ése día nació D y volví a nacer yo. A partir de ahí nada ha sido igual. Dejé de ser yo para ser nosotros. Hoy por hoy, casi 9 meses después, me sigue pareciendo que fue ayer. Lo recuerdo con mucha nostalgia por una parte y con la decepción de que las cosas no pudieron ser como yo las imaginaba. Esa es nuestra historia... la del día que nacimos :)



miércoles, 20 de marzo de 2013

El día que nacimos (Parte 1)

Llevo tiempo queriendo echar la vista atrás y escribir sobre el parto. No fue el parto soñado. No pude elegir lo que quería... Pero aún así cada vez que lo recuerdo se me dibuja una sonrisa. Ése día D vino al mundo a cambiarnos la vida del revés y todo empezó así...

Era un sábado... Me desperté y al ir al baño vi que manchaba. Nada alarmante. Estaba a dos días de cumplir las 40 semanas y hacía una semana que había soltado el tapón mucoso. La fiesta empezaba... Tenía contracciones esporádicas desde hacía días. A veces la cosa se animaba y estaba dos horas con contracciones cada 10 minutos o menos. Pero luego se paraba. Todo estaba preparándose para el gran momento...

Fui de esas pre-mamás que devoraban libros sobre el embarazo, parto y lactancia... Sabía que quería un parto natural. Nunca temí el dolor y estaba decidida a vivir mi parto plenamente. Había decidido parir en un hospital público que tenía un paritorio para parto natural estupendo, con bañera. Había ido a una visita que organizaba el hospital para que las futuras mamás conocieran los paritorios. Todo indicaba que no existiría ningún problema para cumplir con mis deseos, pero surgió un inconveniente. El exudado salió positivo. Me informé del protocolo para mi caso. Si la bolsa se rompía se acababa el parto natural. De hecho directamente perdía la posibilidad de parir en el paritorio que había elegido... Me decepcioné inicialmente, pero pensé que aunque no pudiera ser allí lo viviría igualmente como lo tenía pensado.

Volviendo a ése sábado... El día transcurrió tranquilo. Paseo con el papi y ya sobre las nueve tras cenar sentí ganas de estar tranquila y a solas. Le dije al papá que me iba a acostar y me puse en la cama a oscuras sin ninguna intención de dormir... Al poco tiempo comencé a sentir contracciones. Eran distintas a las de otras veces. Tiraban hacia la espalda. No dolían gran cosa, sólo eran algo molestas... Pasaron las horas y las contracciones no paraban. El papá vino a acostarse y le dije que el momento se acercaba, que llevaba ya un buen rato con contracciones y que iba al baño y a la vuelta contaríamos la frecuencia. Me levanté y con el segundo paso se rompió la bolsa. Mierda... Justo la situación que no quería que sucediera... Me habían dicho que al tener el exudado positivo si la bolsa se rompía tenía que ir al hospital sin demorarme por el riesgo de infección del peque (luego he leído mucho sobre el tema y realmente la cosa no es así, pero eso da para otro post). El líquido era claro, así que aunque había que ir no era necesario darse una carrera. Me cambié y fuimos al hospital.

Una vez allí me pasaron dentro y esperé a que un tocólogo me valorase. Las contracciones desaparecieron... Demasiada adrenalina por la rotura de la bolsa y lo que suponía... Al explorarme ven que no hay dilatación (ceropataterooooo), pero al haberse roto la bolsa con exudado positivo el protocolo dicta una inducción con oxitocina sintética :(. Primera decepción... Me pongo un camisón y me pasan directamente al paritorio que será testigo de las próximas 23 horas de mi vida... Ahí ya el protocolo dichoso me dio una torta de narices. Monitorización fetal interna, vía para suero y oxitocina... No me faltaba ni un cable para mi "parto natural". Bueno sí, la epidural... Me advirtieron de que las contracciones que produce la oxitocina sintética son más dolorosas. Les dije que ya veríamos, que por el momento no quería ponérmela. Entra el papá por fin y nos explican que me empiezan a poner la oxitocina y que cuando empiece a tener contracciones regulares y de buena intensidad contaremos doce horas hasta que valoren de nuevo la dilatación. A las 04:00 ya las contracciones eran cada 5 minutos aproximadamente. Duraban un minuto y tenían una intensidad buena. La matrona nos informó de que a las 16:00 valorarían de nuevo la dilatación, a menos que hubiera algo antes. Yo seguía muy tranquila. Las contracciones sólo molestaban. Era soportable. A las 9 de la mañana cambian el turno y viene al paritorio una nueva matrona. Isabel, un ángel. Máximo respeto. Habló conmigo sobre lo que había pasado hasta el momento y se ofreció a traer una pelota para sentarme y ayudar a dilatar. Me invitó a moverme y caminar dentro de la limitación impuesta por la monitorización y la vía... Luego permaneció en el paritorio siempre en segundo plano y atenta a lo que necesitase...

No recuerdo la hora pero las contracciones se comenzaron a endurecer. Dolía... Aún así podía con ellas... El papá me ayudaba mucho haciendo masajes en la espalda. Había preguntado a la matrona cómo interpretar el monitor de contracciones y así veía cuándo era el momento sin necesidad de preguntarme. A las 16:00 se cumplían las 12 horas. Al examinarme, la matrona me dice que no hay dilatación e informa a la tocóloga de guardia. Me dicen que me dan 6 horas para ver si arranca la dilatación. Si no progresa me harán una cesárea... Me vengo abajo. Mi parto natural no sólo se había convertido en una inducción sino que podía llegar a convertirse en una cesárea... Lloro... Durante mucho tiempo, no podía parar... Me dicen que si en algún momento hay que hacer cesárea de urgencia y no tengo epidural tendrán que ponerme anestesia general. El miedo a no ver a D nacer me invade y les digo que me la pongan... La matrona me seca las lágrimas y me coge las manos mientras me pinchan... Un rato después ya no siento nada...

Continúa en Parte 2

lunes, 11 de marzo de 2013

"Toda" la verdad....

Estamos en plena "crisis" con el tema teta... No es una crisis como esas que se viven cada dos por tres cuando son peques peques... (de esas que se conocen como crisis de crecimiento). La crisis es física... Al enano le ha dado ahora por rascar con el dedo la parte de la areola que queda fuera de la boca (como cuando rascas uno de esos boletos de rasca y gana que te regalan en el súper o en la gasolinera en busca de algún premio que nunca se sabe si le toca a alguien o es un timo...). En éste caso el premio es una areola llena de pequeñas heridas... vaya tela...

Hace un tiempo tuvimos ya una crisis similar cuando le dio por meterse el dedo en la boca mientras mamaba o cuando le dio por morderme con sus recién estrenados mini dientes. La del dedo no recuerdo cuánto duró... la de la mordida duró aproximadamente 30 segundos... Recuerdo que fue impresionante porque estábamos tan tranquilos teteando como siempre, cuando de repente ¡chascazoooooo! Vi el firmamento completo con todas sus constelaciones. Evidentemente grité... (aunque luego le pedí perdón cuando lo vi mirándome con sus súper ojos más abiertos que nunca). Le expliqué con voz suave que a mamá le había dolido que no lo volviera a hacer. Lo hice porque alguna vez oí a alguna madre diciéndole a otra que eso le había funcionado, pero pensando que después de mi charla volvería a hacerlo de nuevo... Le vuelvo a ofrecer la teta y sigue mamando... Pasé unos minutos ahí con el miedo en el cuerpo... ¿volverá a repetirlo?, pero no... mi discurso le caló tan tan hondo que a fecha de hoy (espero que éste post no me gafe) no ha vuelto a repetirlo.

Y porqué el título del post y porqué el post... Pues muy sencillo. Anoche, maldiciendo internamente por lo que me duele el rasca rasca y en una guerra de "nene pone mano y empieza a rascar", "mami quita mano y la agarra acariciándole para que se despiste", "nene sigue ahí como quien no quiere la cosa intentando poco a poco acercar mano para rascar de nuevo" y así hasta el infinito.... Ahí me acordé del principio, del primer mes y medio... De cuando ésto no era un placer y de cuántas veces me dije a mi misma... ¿Porqué esto no te lo advierte nadie?

Nuestro inicio de lactancia fue complicado, es lo que tiene un frenillo sublingual corto tardíamente diagnosticado... Fueron mes y medio de tomas interminables que se juntaban unas con otras, grietas, dolor, lágrimas (muchas), visitas a grupos de lactancia... Fue duro y aunque nunca decaí y ni le dimos bibe ni chupete, muchas veces lloré por el miedo a terminar teniendo que dárselo. Recuerdo las clases de educación maternal y libros (un regalo para toda la vida, leído y releído mil veces)... decían que la teta no tenía horarios y demás... y claro, dices vale... no será cada tres horas... lo llevas interiorizado y listo, pero la primera vez que te ves 6 horas seguidas con el nene enganchado y que incluso terminas llevándotelo al baño enganchado en la teta porque o eso o te haces pis encima...ese día te preocupas... y por más que hayas leído te asaltan las dudas y los miedos. Tengo pendiente hacer una estadística en mi entorno maternal para ver qué porcentajes de lactancias son plenamente exitosas y placenteras desde el minuto cero, pero así sin mucha estadística ni nada, lo que más me suena es que casi todas las mamás que conozco ya sea por grietas, ingurgitaciones mamarias y demás cosillas tardan un poco en cogerle el tranquillo a ésto de la teta. En parte creo que por más decididas que estemos a dar la teta, la falta de costumbre y que la lactancia materna no sea lo que hemos mamado de siempre pesan mucho.

Pues ésta es toda la verdad que vivimos nosotros. Me hubiera gustado mucho que alguna mami me lo dijera, no desde el punto de vista negativo (que lo hacen mucho), sino desde el punto de vista que yo he querido trasmitir... El principio puede ser duro, hay que aprender a entenderse, porque cada pack mamá-peque es único. Pero luego.... todas las grietas, ingurgitaciones, dedos rascadores.... todo eso se olvida cuando le ves mamar con esa carilla de borrachín cuando el sueño le vence, o cuando te sonríe con la teta en la boca.... eso no se paga con nada!!!

Pues hala!!! En cuanto se le quite la manía del dedo volveremos a disfrutar plenamente :)

lunes, 4 de marzo de 2013

Hoy va de mochilas!!!

En casa porteamos desde el principio. Inicialmente en bandolera y más tarde en fular. Ahora ya casi siempre en mochila por comodidad. Lo más usado son las mochilas, por la facilidad para ponerlas y quitarlas. Hoy he querido hacer un post con la comparativa de las dos mochilas que tenemos, por si alguien por ahí está pensando en comprar y puede servir de ayuda. Intentaré ser lo más objetiva posible, aunque ya os digo que me va a costar, porque tengo especial predilección por una de ellas... aunque las dos son ergonómicas (por supuestooo).

Bueno, al ajo!!!

La primera que os voy a presentar es la Boba 3G. Os pongo un enlace a la página del fabricante con las características de la mochila. Yo me voy a limitar a hablaros de sensaciones...

Es una mochila fácil de ajustar, es bastante cómoda aunque mucha gente me dice que después de varios lavados pierde acolchado en los tirantes (ésto no lo he comprobado yo misma). Es apta para el uso con bebés a partir de que se sienten (aproximadamente 6 meses). El panel es bastante alto y trae unos estribos de quita y pon para mantener la posición adecuada (rodillas más altas que culete) cuando ya son más granditos, de tal manera que no queda colgona. Viene en una amplia gama de diseños muy bonitos todos e incluso en algodón orgánico. Es de las mochilas ergonómicas más económicas, rondando aproximadamente los 100 euros.

La otra que os presento es la Emeibaby. Es una mochila mucho menos conocida que la Boba 3G. No he encontrado web del fabricante pero tiene página del distribuidor en España con unos vídeos muy chulos en Facebook. Su característica principal es que el panel está hecho de tela de fular y se ajusta con anillas laterales (como las de las bandoleras). Esto quiere decir que siempre tendrás una mochila a medida que irá creciendo con tu peque. Es un poco más complicada de ajustar que la boba. Tiene 3 puntos de ajuste (dos en tirantes y la tela del panel). Una vez hecho el ajuste grande ya luego es tocarlo de vez en cuando cuando los peques van creciendo. Los diseños son los distintos estampados de tela de fular. Vienen en colores muy llamativos. El puente viene originalmente muy pequeñito e incluso se puede hacer más pequeño aún con un truquillo. Cuando los peques son más grandes el puente se agranda metiendo un poco de tela entre el cuerpo del porteador y el cinturón de la mochila. La posición ergonómica se mantiene muy muy bien desde pequeñitos (con D la probamos por primera vez con un mes y pico de vida) hasta ya grandecitos. He oido la queja, aunque no la he comprobado en primera persona sobre la altura del panel, ya que es algo más corto que el de la boba o Manduca. Es una opción de porteo muy buena para usar desde el principio. En cuanto a precio es de las más caras, entorno a los 130 euros.

Pues ahí queda eso... No voy a poner vídeos ni nada de las mochilas porque para eso ya están los videos de los que saben :)






martes, 5 de febrero de 2013

Los cereales en la alimentación complementaria

Hoy la cosa va de comida...

Estamos ahora en plena introducción de alimentos con D y me he dicho a mi misma que sería buena idea hacer una entrada informativa con cosillas que he ido aprendiendo, aunque aviso que mi experiencia es aún escasa. Pero vamos, menos da una piedra.

A los seis meses se empiezan a introducir sólidos en la alimentación de los bebés. Algunos pediatras lo preescriben antes, aunque la recomendación de la OMS es que la lactancia materna sea exclusiva hasta los 6 meses. Puede haber casos especiales como el de los prematuros, cuyas reservas de hierro son bajitas y por ello muchos requieren de suplementación de hierro antes de los seis meses. En el caso de los peques alimentados a bibe no lo sé (y por desconociemiento no voy a pronunciarme al respecto). 

El objetivo de iniciar la alimentación complementaria es doble... 

1) Familiarizarse con los alimentos sólidos... Vamos, un tema de aprendizaje (masticar, tragar, asumilar distintas texturas...) para prepararse para el futuro.

2) Introducir en su dieta alimentos ricos en hierro (ya que éste mineral escasea en la leche materna y las reservas del bebé empiezan a mermar).

Es importante tener claro que el principal alimento del bebé sigue siendo la leche materna y no hay que caer en la tentación de empezar a sustituir un montón de tomas y embutirlos a purés desde el día siguiente de cumplir los seis meses... Poco a poco aprenderá a tragar, masticar e irá descubiendo las distintas texturas. Irá mostrando interés. Eso es poco importante, porque le queda una vida entera para comer sólidos. De lo que hay que preocuparse (tampoco para ponerse nervioso) es de que ingiera alimentos que le aporten el hierro que pueda faltarle (dependiendo de la prisa que tuvieran para clampar el cordón en el parto). 

Hay muchos alimentos ricos en hierro. Encabezando la lista están las almejas, pero va a ser que no es plan darle mariscos al peque. Lo siguiente son los cereales integrales y es aquí donde podemos encontrar mejores candidatos. Os pongo una lista de alimentos ricos en hierro para que podáis echarle un vistazo.

No hay motivo para dar papillas de cereales para que los peques los consuman. De hecho, me declaro abiertamente enemiga de los cereales de farmacia por muchos motivos... Principalmente porque llevan cantidades ingentes de azúcar y porque hacen mezcla de una variedad de cereales enorme, cuando luego en nuestra vida cotiana lo que tomamos son dos o tres tipos de cereales como mucho. Es decir, me parece completamente innecesario. Las opciones para ésto son varias y dependen de lo que a cada uno le vaya "la marcha" (marcha=BLW). Si se es poco atrevido siempre existe la posibilidad de hacer uno sus propias papillas caseras. Ejemplo:

Hervimos una parte de cereal por 10 partes de agua (cereal= arroz, quinoa...). Al hacer ésto dejamos que se pase mucho mucho mucho y queda como una pasta. Se puede dar esa pasta directamente o mezclarla con otros alimentos (fruta o añadir una cucharadita al puré de verduras).

Para los "marchosos" está el pan, la pasta, las galletas maría de toda la vida... Vamos, que opciones hay para todos los públicos.Como en todo... hay que informarse y ver qué opción os cuadra mejor.